domingo, 1 de octubre de 2017

Especial de Halloween - Disciplina Mágica

Este relato es mi primer Intento de un Fan Fic, es decir, un relato basado en la obra de otro autor que es famosa y de la cual eres un gran fan.

En este caso, el relato es acerca del universo de Harry Potter, especificamente la escena del trol del primer libro. Si este relato tiene comentarios positivos seguiré explorando la misma línea de trabajo.

*** Este  relato es una obra de ficción, realizada como fantasía e incluye nalgadas a adolescentes y niños, en ninguna forma condona ni promueve el castigo físico a menores de edad, ni la violencia intrafamiliar. Si no es de su agrado o se siente ofendido por este tipo de contenidos, por favor no continúe leyendo***

*** Los personajes incluidos en este relato no son de mi autoría, este relato no genera ningún tipo de ingreso económico para mí y es escrito solo como parte del reconocimiento que le tengo a un universo mágico extraordinario y a una fantástica escritora que ha inspirado muchas fantasias.***

Después de que Harry y Ron finalmente lograron , más por suerte que por habilidad, derrotar al trol, tres profesores llegaron corriendo al oír el escándalo. Eran Minerva Mc Gonnagal, jefe de la casa de Griffindor, Severus Snape, jefe de la casa de Slyteryn y Quirinus Quirrell profesor de defensa contra las artes oscuras.

Al momento de entrar y con una mueca de espanto, La profesora Mc Gonnagal preguntó: - ¿En que estaban pensando, por todos los cielos? - dijo mientras miraba a Harry con una furia helada. Harry miró a Ron con la varita levantada - tienen suerte de que no los haya matado. ¿Porque no estaban en los dormitorios?

Snape dirigió a Harry una mirada aguda e inquisidora. Harry Clavó la vista en el suelo. deseó que Ron pudiera esconder la varita.   

Entonces, una vocecita surgió de las sombras.

- Por favor Profesora Mc Gonnagal... Me estaban Buscando a mí.

-¡Hermione Granger!

Hermione finalmente se había puesto de pie.

- Yo vine a buscar al trol porque yo... yo pensé que podía vencerlo, porque, ya sabe, había leído mucho sobre el tema.

[...]  - si ellos no ne hubieran encontrado, yo ahora estaría muerta [...] Estaba a punto de matarme cuando ellos llegaron.

Bueno... en ese caso, - dijo la profesora Mc Gonnagal mirando a los tres niños- Hermione Granger eres una tonta, ¿cómo creías que ibas a derrotar a un trol gigante tu sola?

[...] - Hermione Granger, por esto Griffindor perderá 5 puntos, sal y espera afuera quiero hablar contigo en mi oficina, estoy muy molesta y desilusionada por tu conducta.

En cuanto a ustedes... dirigiéndose a Harry y a Ron....*1*

Una vez fuera del baño y habiendo dejado a los otros profesores a cargo de deshacerse del dormido trol, La profesora Mc Gonnagall salió e hizo una seña a Hermione para que la acompañara, comenzó a caminar muy rápidamente haciendo que la chica tuviera casi que correr para mantenerse a su lado.

La profesora Mc Gonnagal iba pensando rápidamente que hacer con ella, los reglamentos eran muy claros sobre la forma en que debía proceder en casos tan grves de imprudencia como este, sin embargo la chica era una de las mas brillantes alumnas de primero, siempre seguía las reglas y en definitiva tenía mucho potencial.

Esta última consideración, fue la que la hizo decidirse, no iba a permitir que, por creer ser más de lo que era se pusiera en riesgo y arruinara todo ese potencial. iba a darle una lección que la ayudaría a pensar apropiadamente la próxima vez.

Al entrar a la oficina, la Profesora Mc Gonnagal, se sentó tras su escritorio sin pedirle a la chica que hiciera lo mismo.

Hermione Granger - Empezó a decir - lo que hiciste hoy es inexcusable, es un acto de imprudencia que pudo poner no sólo el bienestar tuyo y el de tus amigos en riesgo, sino también la reputación de Griffindor y de Hogwarts

Tu tienes el potencial para ser la mejor bruja de tu generación, por eso, aunque tenga que lamentarlo mucho, tendré que imponerte la sanción que los reglamentos estipulan para estos casos.

En ese momento,  abrió un cajón de su escritorio y sacó una palmeta pequeña de cuero, que puso sobre el escritorio.

Este es un paddle mágico, es una de las herramientas para disciplinar a los estudiantes que se han usado tradicionalmente en esta escuela para casos como este.

El paddle, sabrá cuando una lección está siendo aprendida y cambiará de acuerdo con la gravedad de la falta y el nivel de arrepentimiento del alumno. La otra opción a este castigo, es aceptar la expulsión, cosa que ni a ti ni ami nos interesa, supongo.

Hermione tragó saliva y miro al suelo, - no señora- dijo.

- En ese caso quiero que sujetes el paddle y digas punitatas perpendere

Hermione obedeció sujetando el Paddle con las dos manos y pronunciando el hechizo "punitatas perpendere". Ante sus ojos, el paddle resplandeció por un momento y se transformó en una vara larga y flexible de rattan.

Bien, pues parece que tenemos trabajo por delante, retírate la túnica. - dijo la profesora Mac Gonnagal, mientras tomaba la vara de las manos de Hermione y se levantaba para dar vuelta al escritorio.

Hermnione obedeció, quitándose la túnica del colegio y quedando en el uniforme de falda y sweater gris que usaban todas las alumnas del colegio.

La profesora Mc Gonnagal, la llevo suavemente del brazo hacia una mesa de la esquina en la cual le pidió que se inclinara apoyando los brazos y el pecho

Sacó entonces la varita y señalando la mesa pronunció "tene exaruit alumni" con lo cual Hermione sintió como sus brazos y  manos quedaban fijados por una fuerza invisible a la mesa sin poderlos desprender.

Créeme, cuando te digo, - dijo la profesora- que te conviene más no poderte levantar y ganarte más azotes de los que ya vas a recibir.

Hermione pasó saliva, comenzando a temblar, de solo pensar en cuanto iba a doler ese castigo. En casa sus padre muggles sólo la habían azotado en un par de ocasiones y eso siempre sobre la ropa y sólo con la mano. Si eso era una indicación esto iba a ser muy duro.

 Mientras pensaba en eso, sintió como la profesora le levantaba la falda del uniforme dejando a la vista un par de calzoncitos rosa de encaje - noo, eso nooo - dijo Hermione  pero al no poder quitar los brazos ni las manos de la mesa no podía hacer nada para evitarlo.

Lo siento pero es mejor hacer esto bien y solo necesitar hacerlo una vez. - con eso, comenzó a bajarle los calzoncitos rosas a la chica, dejando ver su pálido traserito que ya comenzaba a temblar de vergüenza y anticipación.

Las lágrimas ya empezaban a brotar en los ojos de Hermione cuando sitió el primer azote de la vara en su traserito SWISHHHH...CRACKKKKK.

Nada en sus 11 años de vida, le había preparado para un dolor como ese, que estalló de repente anegando todos sus sentidos y dejando tras de sí una línea roja de fuego en sus nalguitas.

inmediatamente después siguió un segundo y un tercer azote y la profesora preguntó, -¿entiende que fue lo que hizo mal señorita Granger? -

Si señora, - fue la respuesta de Hermione y con ella, aunque ella no lo vio, el paddle resplandeció de nuevo y se convirtió en un paddle de madera sólido, esa era la señal de que la lección estaba dando resultados.

A Hermione la tomo totalmente por sorpresa el dolor del siguiente azote, que fue muy intenso pero muy distinto, un ardor más profundo que la hizo patalear, pero menos concentrado y de hecho, mucho menor.

owwwwwwiiiiiieeeeeeee gritaba la chica mientras recibía uno tras otro los palmetazos. de nuevo la pregunta de la profesora. ¿sus amigos de verdad la salvaron? -si señoraaaa- dijo Hermione y entonces el paddle se convirtió en una correa de cuero gruesa terminada en dos puntas. - al menos era verdad- pensó la profesora Mc Gonnagal, mientras levantaba la correa para descargar el primero de varios rápidos y fuertes azotes en el trasero de la chica.

la respuesta de Hermione fue un largo grito de dolor y el aumento del pataleo al lado de la mesa, que era lo único que podía hacer debido al hechizo que la sujetaba

La profesora entonces preguntó, ¿estaría dispuesta a hacerlo de nuevo? -no señoraaaaa- dijo Hermione, sin embargo el paddle brilló y se convirtió de nuevo en un paddle de madera, pero este con agujeros. lo que significaba que la chica no estaba diciendo la verdad.

Esto enfureció a la profesora que le dio 4 buenos palmetazos seguidos en la base de su cola haciéndola gritar de nuevo AYYYYYYYYYYYYYYY OOOOOWWWWWWWWWW.

¿estaría dispuesta a enfrentarse a un trol de nuevo? - preguntó la profesora- nooo señoraaaa, fue la respuesta de Hermione, lo que hizo que el paddle se transformara en un cepillo del pelo amplio y grueso.

Lo que la profesora Mc Gonnagal no sabía era que había hecho la pregunta equivocada la primera vez, pues ella nunca se enfrentó a un trol, y los chicos fueron a salvarla. Lo que ella estaba dispuesta a hacer era protegerlos siempre, aunque había contestado lo que creía que la profesora quería escuchar.

Satisfecha al ver que le lección estaba calando, la profesora le dio una salva de cepillazos en la base de la cola y la parte alta de los muslos que la hicieron llorar, hasta que el paddle mágico se convirtió en un cepillo de espuma, que era la señal de que el castigo había sido suficiente.

la profesora entonces puso el paddle sobre el escritorio y este de inmediato tomó la forma que tenía al principio. Luego se acerco al escritorio donde estaba Hermione y pronunció un hechizo apuntando su varita al trasero de la chica "vigilate punitata" y después otro apuntando a la mese "terminate inctatum" lo que libero a Hermione de las ataduras y le permitió levantarse y comenzar a frotarse las nalguitas fuertemente.

Esto sin embargo tuvo el efecto contrario, haciendo que el dolor se incrementara, apenas quitó las manos de su cola, el dolor remitió un poco.

Cualquier cosa que haga para reducir el dolor lo incrementará de inmediato, y si usa magia el dolor aumentará 10 veces y yo  recibiré una señal y estará aquí para recibir un nuevo castigo en menos de lo que se imagina.  ¿entendido? - explico la profesora

Si señora - respondió Hermione, tratando de pensar como iba a poder aguantar este dolor sin siquiera sobarse la cola con las manos. -lo siento mucho-

-Eso espero señorita Granger, porque le aseguro que no querrá conocer ninguna de las otras herramientas que se usan en chicos reincidentes. Ahora puede retirarse

-Si señora - dijo herminoe mientras se acomodaba sus calzoncitos y empezaba su marcha hacia la sala común de griffindor caminando lento y de manera tensa, como si fuera un muñeco de madera.

*1* Rowling, J.K. (1997) Harry potter y la piedra Filosofal. Salamandra editores Madrid, España.

sábado, 16 de septiembre de 2017

La Solución Corporal - La familia de Andrea

*** Este  relato es una obra de ficción, realizada como fantasía e incluye nalgadas a adolescentes y niños, en ninguna forma condona ni promueve el castigo físico a menores de edad, ni la violencia intrafamiliar. Si no es de su agrado o se siente ofendido por este tipo de contenidos, por favor no continúe leyendo***

***Algunas de las ideas de este relato, han sido tomadas de autores y caricaturistas del mundo spanko como Dave Mire , Malahide, Jack Cawford, y lurking dragon entre otros. los personajes y las historias, sin embargo son completamente originales, mi reconocimiento y admiración para los autores que inspiraron este relato***

Luego de aquel fatídico día en que mamá decidió volver a iniciar los castigos de Andrea, comenzó a cumplir con lo que le había dicho a la vendedora y a "ponerse al día" con los castigos que había dejado de darle desde hacía tanto tiempo.

Con ese propósito, había hecho instalar el potro en el estudio, al lado del comedor, y había establecido una política de castigos semanales para Andrea, cada sábado en la mañana. Así, segun mamá Andrea recordaría "comportarse bien" toda la semana siguiente.

Estos castigos se daban siempre, sin importar como se hubiera portado en la semana, pero eran mucho peores si ella se hubiera ganado algún castigo durante la semana. En los dos meses desde aquel día aún no había pasado una semana sin dos o tres castigos antes del sábado y mamá había prometido que si lograba dos semanas sin castigos suspendería los de los sábados permanentemente.

Aquel sábado, mamá había tenido que ir a atender un asunto y le había ordenado a Andrea, prepararse en el potro para ella. Por sugerencia de uno de los técnicos de instalación del potro, había adaptado un cronometro automático que se encendía en cuanto se ajustaban los seguros, así que mamá podría saber si ella se había puesto en posición cuando se le indicó o no.

Como Andrea no quería empeorar su situación, comenzó a preparar todo como mamá le había ordenado. En una mesa frente al potro, Andrea dispuso uno al lado del otro, los instrumentos de castigo: La correa corta que compraron aquel día (que a partir de entonces mamá llevaba en el bolso siempre que iba con Andrea por la calle y no temía utilizar), la vara que también ese día compraron, (la cual Andrea había aprendido a temer realmente) y un cepillo de pelo que una semana antes la tía Sabrina le habia regalado a mamá para "colaborar en la educación" de Andrea (este era de madera gruesa y dura y dolía como el demonio); Justamente era con eso que, hacía 2 días, mamá le había calentado la cola a Andrea por dejar el cuarto desordenado al salir de casa.

La mesa en la que Andrea los dispuso era intencionadamente más baja de lo normal, para que quedaran a la altura de sus ojos cuando ella estuviera colocada sobre el potro. Detrás de esta, Andrea colocó un espejo de cuerpo entero en el que ella vería su propia cara durante el castigo. Según una amiga de su mama le recordaría el "rostro de la desobediencia" -¡¡Dios!!- pensó Andrea - Parece que todo el mundo tiene alguna nueva idea para darle a mi mamá -

A continuación comenzó a desnudarse, parte por parte colocando, correctamente dobladas, cada una de las prendas de ropa. al quedarse en ropa interior, se miró atentamente al espejo, pensando que tanto estar en este potro le había ayudado a rendondear un poco más su cintura - al menos es buen ejercicio- pensó con una sonrisa triste.

Su ropa interior también había cambiado desde entonces. Mamá había prohibido las tangas y los panties que dejaran al descubierto las nalgas, ahora buena parte de sus panties eran de castigo y los brasieres ya no eran de encaje sino lisos y casi todos blancos.

Procedió a desnudarse por completo y, de paso a revisar si aún se veían marcas de la última paliza con el cepillo en sus nalgas. Descubrió que ya no había rastro del castigo, lo cual no sabía si en el fondo era bueno o malo. Por una parte, de haber marcas mamá podría tener compasión con ella, por otra parte, a veces al ver las marcas recientes eso sólo la impulsaba a castigar mas duro porque "no estaba aprendiendo la lección".

Tomando un gran suspiro se inclinó sobre el potro y puso las muñecas sobre los soportes que se cerraron automáticamente, luego con cuidado de no golpearse los tobillos, los apoyó contra los seguros posteriores uno a uno, y estos seguros se ajustaron también de manera inmediata.

entonces, el cronómetro comenzó a correr, y Andrea no podía hacer más que esperar allí, desnuda, inclinada y mirando su propio rostro en el espejo y los instrumentos con los que mamá la castigaría, a veces sólo uno a veces dos o veces los tres; dependiendo del comportamiento en la semana.

Esta semana, la única paliza había sido la de su habitación, con lo cual ella esperaba que mamá se decidiera por un sólo instrumento, y contra toda lógica, que fuera sólo la correa, ella odiaba muchísimo ese maldito cepillo.

Transcurrieron los minutos (sólo 5 o 6 aunque en esa posición a Andrea le parecieron horas), hasta que se escuchó el sonido de la puerta y a mamá entrando.

Al entrar en la casa, mamá se dirigió directamente al estudio para revisar si Andrea había cumplido las instrucciones, al llegar y verla allí con todo organizado como debía ser, se sintió orgullosa de como había cambiado su hija.

Este sistema de corrección había vuelto a convertir a Andrea en la chica dulce, inteligente y responsable que había sido antes de la muerte de papá, a partir de allí, mamá no se había sentido capaz de castigarla ni de ser estricta con ella, y eso sólo había llevado a que ella perdiera por completo el rumbo. Luego del día que le encontró en la calle con ese...tipo, se dio cuenta de lo grave de su error y había logrado volver a traer a Andrea al buen camino.

Si las cosas seguían como hasta hora, en algunas semanas más, ya podría suspender estos castigos (cosa que anhelaba, pues le dolía mucho tener que verla así) y la vida sería más tranquila en todos los sentidos.

La idea de los castigos semanales, se le ocurrió para aprovechar los meses que faltaban hasta que ella pudiera inscribirse en la universidad, de manera que cuando entrara estuviera otra vez en condiciones de aprovechar su estudio y de convertirse en una gran profesional.

Estuvo tentada a soltarla y dejarla irse por esta vez, en vista de lo obediente que había sido, pero se dijo a sí misma que debía mantenerse firme y cumplir con todo lo que le había dicho que haría. así que fue hasta el frente del potro y desde allí miró a su hija lista para el castigo.

-Muy bien Andrea - le dijo - Parece que empezamos a entender como es que hay que obedecer a la mamá ¿no es cierto?-

-Si señora-, le respondió esta, al mismo tiempo aliviada de que hubiera por fin llegado y asustada por lo que iba a suceder ahora.

Mamá se quedó mirando los instrumentos, dejando que la anticipación de Andrea creciera, y valorando al mismo tiempo lo que valdría la pena usar en este caso. Andrea había estado muy bien durante la semana, (sólo se había ganado una sola paliza) y había cumplido con la preparación para el castigo (en este momento revisó el cronómetro y vio que, de hecho, lo habia hecho muy bien) así que un sólo instrumento sería suficiente, y para terminar rápido con esto, unos 6 varazos dejarían todo saldado.

Levantó entonces la vara y se paró detrás de Andrea.

Al ver el instrumento que tomó mamá, la chica comenzó a temblar, se esperaba una paliza espantosa y no poder sentarse en muchos días.

Mamá sin decir nada levantó la vara y descargó el primer azote, recordando usar la técnica que la vendedora le había sugerido swishhh....crackkkkkkkkkk

-ayyyyyyyyyyyy- gritó Andrea al sentir el azote atravesar las dos nalgas y la ya conocida sensación de fuego a través de la línea que estaba apareciendo en su cola.

Mamá esperó unos segundos a que el dolor empezara a remitir (si iba a ser un castigo corto iba a ser igualmente memorable),  y descargó el siguiente azote swishhhh...crackkkkkkkkk

-OOOOOWWWWWW- gritó andrea, pensando que era preferible que fuera rápido y fuerte que no esta tortura de sentir que empieza a reducirse el dolor, solo para aumentar de nuevo

SWISHHHH..... CRACKKKKKK cayó el siguiente azote en la zona exacta de sentarse, haciendo que Andrea profiriera un sostenido AAAAAAAAAAYYYYYYYYYYYYYYYYYY, y comenzara a sollozar en el potro.

- Ya estamos a  medio camino- dijo mamá levantando la vara para descargar el cuarto azote, cuando de repente sonó el timbre de la calle.

Como no estaba esperando a nadie, mamá se sorprendió, volvió a colocar la vara sobre la mesa frente a Andrea y fue a atender la puerta.

Andrea quedó allí, llorando y viendo su rostro humedo de lágrimas y contraido de dolor, mientras su cola palpitaba por los azotes recibidos. Solo esperaba que mamá no pensara darle 24 de esos, porque de seguro hoy si le sacaría sangre.

Al abrir la puerta, Mamá se encontró de frente con su hermano Hernando y su sobrina Sofía, que era una chica de unos 16 años, que venía ya vistiendo una falda de azotes rosa.

Mamá los dejó pasar y les invitó a sentarse en la sala, mientras Andrea seguía atada y esperando a que su castigo terminara.

- Hermanita-, empezó tío Hernando, me contaron que decidiste reiniciar la educación de Andrea como debe ser, ¿es cierto?

- Si - respondió mamá -llevamos un par de meses poniéndonos al día-

-Pues con ese propósito, vine a traerte un regalito- Dijo tío Hernando, sacando un paquete de la bolsa con la que había llegado. - ¿Dónde está Andrea?-

-Justamente estábamos poniéndonos al día- Dijo mamá

 -Me gustaría entregarles el regalo a las dos juntas-

- Vengan , síganme- Le dijo mamá a  Tió Hernando y a Sofía, que mientras hablaban había permanecido de pie, por obvias razones.

Los llevó hasta donde estaba Andrea, aún atada al potro esperando a mamá. Desde el espejo, Andrea alcanzó a ver  que se acercaba mamá con el tío Hernando y su prima Sofía en falda rosa de azotes y comenzó a sentir como su rostro enrojecía de la vergüenza de que la vieran en esa posición.

-Vaya- dijo tío Hernando - ¿donde compraste esto?-

Entonces mamá comenzó a relatar donde y cuando lo habían comprado, mientras Andrea, completamente avergonzada, permanecía allí escuchando y Sofía no podía quitar los ojos de encima del potro al tiempo que se cubría instintivamente las nalgas con las manos.

-¿Podrías levantarla un momento?- preguntó tío Hernando a Mamá

-Claro - respondió mamá mientras empezaba a abrir las ataduras del potro para levantarla, ante lo cual Andrea empezó a angustiarse pues significaba que su tío la vería completamente desnuda.

Al levantarse del potro, Andrea se cubrió lo mejor que pudo sus pechos y sus partes privadas con las manos

PLASSS PLASSSS sonaron las palmadas en la cola de Andrea -manos a los lados!!!- fue la orden de Mamá

-Ayyyyy, pero mami... - contestó Andrea -  mi tío está aquí - aun sin atreverse a mover las manos

La respuesta de mamá fue una lluvia de palmadas sin parar hasta que Andrea puso las manos a los costados

- Además usted no tiene nada que él no haya visto ya- dijo mamá cuando ella finalmente se quedó allí parada con los ojos llenos de lágrimas por la vergüenza y el dolor

-Quería traerte este regalo para la educación de mi sobrina, que además veo que va por buen camino - dijo él mirando de manera significativa a Andrea que aún se sobaba la cola, mientras le extendía un paquete.

Andrea tomó el paquete, que se sentía bastante pesado, y lo abrió descubriendo dentro una palmeta de madera gruesa de unos 50 cm de hoja, de casi 15 cm de ancho con agujeros de media pulgada en toda la superficie. Al tener casi 1/4" de gruesa se veía como una formidable arma de castigo.

Andrea pasó saliva al imaginar lo que se sentiría eso en su pobre cola mientras decía - gra...gracias tío-

- Es un placer nena, todo por ayudar a educarte - respondió el tío con una genuina sonrisa, aunque Andrea sólo pensaba que ojala fuera un poco menos "colaborador" con su educación.

 - Además es altamente efectivo, cierto Sofia?- dijo su tío mientras miraba significativamente a su hija en falda de azotes y ella bajaba la mirada sonrojándose por la vergüenza. -¿porque no les muestras?-

Sofía se dio vuelta, dejando ver su cola redonda y roja con montones de marcas redondas dejadas por los agujeros que la palmeta tenía, que al parecer debían doler bastante.

- Claro que no son de este exactamente, este está nuevo. Son de uno similar que compramos esta mañana- dijo tío Hernando sacando un paddle similar pero de color más oscuro de la bolsa que aún sostenía.

-Mil gracias hermanito!!!- dijo Mamá dándole un sonoro beso a tío Hernando en la mejilla- me va a servir de maravilla.

-¿y esto como funciona?- preguntó tío Hernando refiriendose al potro, y acercándose mientras mamá pasaba a explicarle todos los funcionamientos y como se podía utilizar también como asiento de castigo y la posibilidad de utilizar los cronómetros y demás.

-¿Te importaría prestármelo por un momento?- dijo Tio hernando -no, para nada, úsalo cuanto necesites- respondió mamá.

Al escuchar esto Sofía, que era un poco mas baja que Andrea, con una piel de color similar, pero el cabello y los ojos más claros, comenzó a palidecer, mientras se cubría la cola con las manos e instintivamente retrocedía de espaldas a la pared.

-Jovencita, venga para aca!!- Dijo tío hernando- y de paso quítese la ropa, para acomodarla bien en el potro.

Papiii, por favor noooo, no enfrente de mi tía y mi prima - sin mediar palabra, tío Hernando dio dos pasos hacia ella, la tomó de un brazo y le dio tres fuertes palmetazos en la cola que la hicieron saltar con cada uno y de inmediato comenzar a llorar-.

¿Necesita que le recuerde la lección de obediencia? - Dijo tío Hernando mientras le descargaba tres nuevos y brutales palmetazos en las nalgas-

AYYYYY OWWWW  NOOOOO SEÑOOOORRRRRRR- fue la respuesta de Sofía mientras bailaba y se sacudía del dolor de los azotes en la cola-

Tío hernando la sólto y la chica comenzó de inmediato a desvestirse, doblando cada prenda de ropa conforme se la quitaba. Al final se quedó allí parada con las manos en la cabeza y llorando de humillación y dolor

Aunque era muy joven Sofía tenía ya desarrollados unos pechos turgentes y redondos y una cintura curvilinea, como casi todas las mujeres de la familia tenía un trasero redondo y parado que era ideal para azotar.

Entonces Mamá le mostró a tío Hernando como ajustar a Sofía en posición al potro, y él estaba muy impresionado con lo fácil que era utilizar el potro y la buena posición en la que quedaba la chica para poder aplicar el correctivo.

Andrea sólo podía mirar con lástima a su prima, conociendo perfectamente lo que estaba sintiendo y lo que sucedería a continuación. Mientras pensaba en eso, mama se volteó hacia ella y le dijo - ni crea que ya se salvó jovencita, cuando su tío termine, vamos a estrenar su nuevo regalo las dos entendido?-

Andrea sólo atino a afirmar con la cabeza, temerosa de poder decir algo que la metiera en aún más problemas.

Tío Hernando comenzó entonces a descargar uno tras otro los palmetazos en la cola de Sofía, que solo acertaba a gritar y sacudirse contra los seguros del potro, pidiendo perdón y llorando con cada palmetazo que caía, mientras su cola se llenaba cada vez más de marcas redondas de la palmeta.

Andrea empezó a sudar pensando que le tocaría en cualquier momento, cuando de repente su tío dejó de azotar a Sofía con la palmeta y mirando los instrumentos que estaban en la mesa le dijo a mamá - ¿esto es lo que estas usando para corregir a  Andrea?-

-Sí, algunos los compré junto con el potro y otros los he conseguido después.- contesto ella y comenzó a explicarle lo que había hecho y como usaba cada uno. Esto fue un respiro para Sofía, que mientras tanto, notó cuál era la intención de esa disposición de la habitación pues sólo podía ver desde donde estaba o bien los instrumentos con los que seguramente seguirían su castigo o bien su cara enrojecida y llena de lágrimas.

Sin embargo la situación empeoró mucho cuando tío Hernando levantó la vara y empezó a medir su flexibilidad diciéndole a mamá - esta vara se ve de una gran calidad!- sacudiéndola en el aire y produciendo un sonido que tanto a Sofía como a Andrea les hizo recorrer un escalofrío por la espalda - ¿podría? - preguntó a mamá señalando a Sofía al mismo tiempo.

- Noooooooo, no no no papiiiii te lo ruegooo- empezó a suplicar Sofía- la vara nooo haré lo que quieras pero no me des con eso por favooor, te lo pido papiiii- seguía diciendo mientras las lágrimas bajaban por sus mejillas

-silencio!!!- Fué la respuesta de tio Hernando- usted no decide su castigo!!!- con esto alineó la vara en el trasero de sofía y descragó un fuerte azote swishhhh.... crackkkkkkkk

AAAAYYYYYYYYYYYY - gritó Sofía al sentir el violento impacto que pareció recorrerle todo el cuerpo - NNNOOOOOOOO- dijo mientras pataleaba tratando en vano de zafarse de los seguros del potro.

- que buen efecto tiene!! - Dijo tío Hernando a mamá - de seguro que ha hecho muy buen trabajo con Andrea - siguió diciendo, mientras descargaba un segundo varazo sólo un centímetro más abajo del anterior SWISHHHH... CRACKKKKK

Mamá comenzó entonces (para mayor vergüenza de Andrea) a contar los detalles de las palizas de Andrea de los últimos dos meses y como todo iba mejorando, mientras Tio Hernando continuaba con el castigo, cuando de repente volvió a sonar el timbre de la puerta.

Y entonces sucedió algo que andrea no esperaba, mamá dijo -Andrea atienda la puerta-

pe..pero mamá... estoy desnuda!!! - fué la respuesta de Andrea

La reacción de mamá fue tomar la palmeta y asestarle dos sonoros palmentazos a Andrea en la cola que le hicieron saltar hacia adelante y salir corriendo sobándose la cola a atender la puerta.

Al abrir la puerta, Andrea soltó un pequeño grito y trató de cubrirse de inmediato, pues quien se encontraba en la puerta era la tia catalina (esta vez hermana de su difunto papá) con su primo Felipe ( a quien le decían cariñosamente Pipe) de 15 años completamente desnudo y con los ojos ya completamente llenos de lágrimas.

Hola nena - dijo su tía catalina- veo que tu mamá y tu estaban algo ocupadas - mientras miraba de abajo a Andrea que tenía su cara tan roja como su cola por la vergüenza de que su primo pequeño la viera completamente desnuda.

Pipe estaba exactamente igual de cohibido, con el rostro rojo de vergüenza y las manos tratando de tapar lo mejor que podía sus partes nobles, mientras camnaba detrás de su mamá.

¿ Me muestras donde está tu mamá? - dijo la tía Catalina a Andrea, mientras ella llevaba a las dos nuevas visitas al salón donde estaban todos reunidos.

Al entrar a la sala, Tío Hernando suspendió el castigo de Sofía, para dar una calurosa bienvenida a todos. Al principio, Sofía estaba demasiado ocupada llorando para notarlo pero cuando escuchó el nombre de Pipe y lo vio parado tras ella en el espejo, comenzó a sentir como su rostro enrojecía de vergüenza, pues Tío Hernando acababa de descubrir que los soportes posteriores se podían separar dejándola completamente expuesta en esa posición. Ella no sabía que era peor si el dolor que sentía en la cola o la humillación de que Pipe la viera así.

Ellos dos, al ser tan cercanos en edad, habían sido casi como hermanos la mayor parte de su vida, pues ambas familias habían estado siempre muy cercanas debido al papá de Andrea. Para ella, que él la viera así, era lo peor pues ella lo adoraba y lo protegía y él también a ella.

Lo único que Pipe se atrevió a hacer fue bajar la vista hacia sus propios pies mientras su rostro se ponía del color de una cereza, pues él también sentía como una intromisión ver a su prima amada, casi su hermana en semejante posición y con la cola en ese estado de maltrato.

Él mismo no estaba mucho mejor. Su mamá lo había llevado al centro comercial "de compras" y habían ensayado varios productos antes de que ella estuviera satisfecha y como consecuencia, su pobre cola estaba llena de marcas y líneas de todas clases. De seguro sentarse mañana en clase no sería para nada divertido.

Fue entonces cuando Pipe escuchó con horror como su mamá decía -¿quien le dio permiso de cubrirse jovencito?- al mismo tiempo que le asentaba 6 sonoras palmadas en su magullada cola que lo hicieron bailar en su sitio y mandar como un rayo las manos a su cabeza.

Casi inmediatamente Mamá notó que Andrea, (que con la sorpresa y la vegüenza había olvidado bajar las manos), aún se estaba cubriendo los  pechos y su pubis con las manos y, sin mediar palabra le dio otros dos palmetazos en la cola con la orden -manos a los lados!!!-

Ahora ambos chicos estaban completamente a la vista de todos, mientras tia Catalina empezó a hacer las mismas preguntas que tío Hernando antes y entre los tres adultos comenzaron a charlar animadamente. Pipe no sabía hacia a donde mirar pues de un lado estaba Sofía aún atada al potro y del otro Andrea por completo desnuda. Así que se contentó con mirarse nuevamente los píes, poniendo buen cuidado de no volver a cubrirse.

De repente tío Hernando empezó a soltar a Sofía para mostrarle el funcionamiento a la recién llegada. Al levantarse del potro, el primer instinto de Sofía fue cubrirse los pechos (que ningún chico había visto hasta hoy, pues papá no solía sacarla desnuda a la calle sino siempre en falda de azotes), pero la advertencia de su papá, en forma de dos sonoras nalgadas, le recordó que debía mantener las manos a los lados.

Los tres chicos permanecieron allí parados, desnudos, llorando y sin mirarse mientras los adultos compartían historias de los castigos que les habían dado.

Felipe venga acá - se escuchó la orden de tía Catalina  que el chico obedeció sin rechistar.-  

Tía Catalina procedió a ajustarlo en el potro, que, al ser él el mas bajo de los tres chicos dejó su cola mucho más levantada y lista para recibir un escarmiento inolvidable.

Al ver la cola de pipe en el estado en que se encontraba, a Sofía se le llenaron los ojos de lágrimas, púes amaba demasiado a este chico, su "hermanito" como le decía ella y le dolía mucho verlo con tanto dolor.

Sin mediar palabra tía Catalina tomó la vara de manos de tío Hernando y descargó un sonoro varazo en todo el centro de la cola de pipe, que solo dejó salir un AYYYYYYYYYYYYYY y comenzó a llorar de inmediato, pues a ese varazo siguieron varios más uno tras otro rápidos y brutales.

De repente, tía Catalina detuvo los varazos y les dijo a los otros dos adultos - ya que estamos aquí todos reunidos, ¿porque no hacemos una ronda con los chicos?- idea que fue alegremente secundada por los otros dos adultos.

Una ronda, era una forma de castigo en grupo en la cual cada uno de los adultos tomaba a uno de los chicos y comenzaba a azotarlo durante un tiempo determinado, para luego pasarlo a otro adulto y recibir un nuevo chico volviendo a comenzar el proceso hasta haber azotado a todos los chicos de la ronda.

Era común utilizarlo en familias grandes o cuando había varios chicos que requerían ser disciplinados al mismo tiempo, asegurando que la lección se recordaba por un buen tiempo.

Al ser su idea tan bien recibida, tía Catalina soltó a Felipe del potro y lo ayudó a ponerse de pié para que participara en el nuevo castigo, excepto que Mamá les dijo: - Creo que deberíamos darles un tiempo de reposo, mientras acordamos los detalles, así el castigo va a ser más efectivo.

Frente a los cual los chicos fueron puestos con las manos en la cabeza mirando a la pared, mientras los adultos iban a tomar un café y conversar.

Los tres chicos, se sintieron agradecidos por el respiro y la oportunidad de que el dolor de sus colas, se redujera aunque fuera un poco, pues era ya en este momento insoportable y la perspectiva de una ronda, era inimaginable con los varazos tan recientes en las colas de los tres.

Durante unos minutos, los adultos simplemente charlaron del día a día y acordaron que sería sólo una ronda de 1 minuto por turno y que luego los dejarían "descansar" cómodamente sentados en los asientos especiales que estaban planeando preparar.

Cuando los adultos regresaron, los chicos no se atrevían a moverse ni a voltear a mirar, hasta que no se los dijeran, por miedo a las represalias, aunque escuchaban mover sillas lo cual, en principio, no presagiaba nada bueno.

Cuando se les ordenó voltear, mamá le dijo a Andrea, - mira lo que tu tía trajo para tí nena - y le mostró una correa terminada en dos colas, de unos 40 cms de largo cada una, de un hermoso color tabaco, que tenía el nombre de Andrea tallado en el mango, como para que no quedara duda de su intención.

Gr..Gracias tia, dijo Andrea, antes de que su mamá se lo recordara, lo cual generó una mirada de satisfacción por parte de ella.

- Ahora, - dijo tío Hernando, - párense aquí, enfrente de cada uno de nosotros- a lo cual los chicos obedecieron sin protestar, parándose cada uno enfrente de su progenitor correspondiente. Mamá tenía en la mano la correa que le había regalado tía Catalina, tío Hernando el cepillo de pelo de mamá y tía Catalina la palmeta con agujeros que ese mismo día tío Hernando había traído.

-manos a la cabeza- Dijo tío Hernando, tomando a Sofía  por un brazo, mientras los demás adultos hacían cada uno lo mismo. Entonces sonó una alarma de un teléfono y empezaron a llover los azotes en las respectivas colas mientras los castigados baliaban en el sitio al son que cada quien marcaba.

Andrea sentía como las colas de esa correa se estampaban en sus nalgas como si estuvieran hechas de fuego, y lo peor era que esas puntas se clavaban al restallar en sus carnes haciéndola ver estrellas con cada golpe, su cadera se sacudía hacia adelante con cada latigazo y las piernas se movían tratando de esquivar los golpes pues en ocasiones las puntas de la correa golpeaban la parte alta de sus muslos haciéndola gritar y llorar como si tuviera cinco años.

La siguiente en el círculo era Sofía,  que por primera vez probaba el cepillo de madera y no le resultaba una experiencia agradable, su papá había optado por intentar poner tantos azotes como pudiera durante ese minuto y el cepillo restallaba seguido y sin descanso sin dejar un sólo lugar intacto, produciendo un ardor terrible que la obligaba a mover de manera bastante lasciva sus caderas y a saltar en el sitio lo que hacía a sus pechos rebotar por todas partes mientras gritaba y pedía perdón como nunca lo había hecho.

El tercero en el circulo era Pipe que estaba recibiendo una salva de palmetazos primero en una nalga y luego en la otra haciéndolo sacudirse de lado a lado, mientras sentía como los agujeros de la palmeta se clavaban en su trasero dejando moretones en cada sitio en que lo tocaban. Sus partes nobles se movían de acuerdo con su cadera causando un espectáculo digno de verse.

De repente sonó la alarma de nuevo y los tres adultos dejaron de azotar a los chicos que sollozaban fuerte y sentían sus colas ya destrozadas.

-Cambio- fue la orden de tío Hernando quien tomó entonces del brazo a Andrea, mientras le pasaba a Sofía a tía catalina y esta a su vez pasaba a pipe a Mamá.

Un instante después, volvió a sonar la alarma y de nuevo empezó a escucharse el sonido de los azotes sobre los desnudos traseros de los chicos, todos recibiendo instrumentos ya conocidos mientras gritaban y se sacudían en manos de cada uno de los adultos.

A mamá le sorprendió lo firme del trasero de Pipe, y como ella no había azotado un chico tan grande, le sorprendió verlo llorar como un niño pequeño, a pesar del dolor que ella le causaba en ese momento, y si lo que tía Catalina decía era cierto, pipe debía estar bastante acostumbrado a esto.

La tercera vuelta transcurrió de la misma forma, con Sofía descubriendo el amargo sabor de  la correa de colas, que resultó sentirse como si la hubieran azotado con un lazo ardiente.

Tío Hernando entonces les ordenó darse vuelta para apreciar el resultado de la ronda y saber si sería necesaria otra, lo que los chicos hicieron sin la más mínima protesta pues ya no les quedaba energía para nada más.

Las tres colas estaban llenas de marcas rojas y moretones que iban desde la parte alta de sus nalgas hasta la mitad de los muslos, asegurando así que sentarse sería una dura tarea por los próximos días.

Entonces tía Catalina tomó del brazo a pipe y lo llevó hasta el potro en posición  de silla de castigo donde lo ajustó a los soportes causando que el chico soltara un largo grito y su llanto se renovara por el dolor de la figura del castillo al hacer contacto con su maltratado trasero.

Mientras tanto, Tío hernando llevó  a Sofía a otra silla, en la cual había dispuesto un cojín de castigo del azotamático, que estaba sin estrenar en la bolsa que había traído, haciendo que la chica empezara a llorar convulsivamente en el momento en que su dolorida cola entró en contacto con los picos del asiento, mientras le hacía poner las manos en la cabeza para que todo su peso descansara en el asiento.

Mamá había traído unos calzones de castigo para Andrea, a quien se los hizo colocar antes de sentarla en un banco alto de madera que evitaba que pudiera colocar los pies en el piso haciéndola sentar también con las manos en la cabeza.

Una vez colocados los chicos en sus asientos los adultos volvieron a la sala a compartir y charlar mientras los dejaban allí llorando y reflexionando en su conducta.

Algunos minutos después, tío Hernando y tía Catalina se marcharon llevándose a sus respectivos hijos a su casa y dejando de nuevo solas a Andrea y a Mamá.

Andrea se sentía drenada de energía, pero sabía que mamá había dicho que iban a medio camino cuando llegó tío Hernando y supuso que ella querría terminar el castigo que habían iniciado en la mañana, así que, no sin dolor (pues los calzones de castigo ya se habían adherido fuertemente a sus nalgas), se quito los calzones de castigo y volvió a asegurarse en el potro.

Cuando mamá entró y la vio a justada sus ojos se llenaron de lágrimas, sólo de pensar que aún después de semejante tarde su hija estaba dispuesta a cumplir con las órdenes que le había dado. Si esta no era prueba de su cambio, no sabía que podría legar a ser una prueba.

Rápidamente se acercó a Andrea y la liberó de los seguros ayudándola a levantarse. A Andrea le extrañó mucho, incluso la asustó, pues pensó que habría hecho algo para empeorar su situación, por eso se sorprendió tanto cuando su mamá la fundió en un fuerte abrazo y empezó a llorar.
 
Mamá le dijo cuánto la quería y lo orgullosa que se sentía de ver como había aprendido a obedecer y, en un momento de compasión poco común en ella le dijo que quedaban suspendidos los castigos semanales y que sólo le aplicaría correctivos si se los merecía durante la semana.

Con esto Andrea también empezó a llorar de emoción y allí quedaron un largo rato las dos, abrazadas y felices de haber empezado una nueva etapa de su relación.



domingo, 27 de agosto de 2017

Juegos Adolescentes - llega papá

*** Este  relato es una obra de ficción, realizada como fantasía e incluye nalgadas a adolescentes y niños, en ninguna forma condona ni promueve el castigo físico a menores de edad, ni la violencia intrafamiliar. Si no es de su agrado o se siente ofendido por este tipo de contenidos, por favor no continúe leyendo***

Un par de meses habían pasado desde aquel memorable primer encuentro entre Sandra y Samuel, la relación estaba progresando.

Sandra se sentía muy feliz a su lado, pues él era muy dulce y gentil y había seguido tomándose en serio aquello de ayudarla con las matemáticas, además era, por lo visto, el único chico que se interesaba en estar con ella y no en que ella estuviera con él de manera íntima.

Samuel por su parte, no podía creer la suerte que tenía, no sabía que veía una chica tan linda en él, pero se sentía  cada vez más seguro de sí mismo y, además, estar con ella había ayudado mucho a su estatus dentro de los otros chicos. Por supuesto que no le había dado a nadie detalles de lo que había sucedido aquel día (pues un caballero no tiene memoria), pero todos había asumido, por su renuencia a dar detalles, que él había logrado lo que nadie había podido.

Desde aquella primera oportunidad, habían tenido varias sesiones de estudio más, y ya había sido necesario, "ayudarla a concentrarse" en un par de ocasiones, aunque el tenía la impresión de que ella orquestaba el asunto.

Como en muchas otras cosas, en ésto, Samuel también se había preocupado por aprender; había entrado a sitios on-line, había leído y visto videos y, con su propia experiencia, estaba mejorando su técnica cada vez más, logrando que ella se comportara en sus tutorías con una sola mirada seria.

Cuando Sandra buscó aquel primer encuentro nunca imaginó, que conseguiría un chico tan dulce y un maestro tan efectivo al mismo tiempo. además parecía como si estuviera tomando un curso pues se estaba volviendo muy efectivo a la hora de "ayudarla a concentrarse" como él decía, y aunque a ella había llegado a gustarle la sensación cuando él se hacía cargo, le daba miedo, en ocasiones, averiguar que tanto había mejorado en su técnica.

En esta ocasión estaban estudiando de nuevo, sentados en el comedor, luego de haberse cambiado ella el uniforme (que ese día había resultado machado en clase de química) y ella, por una vez, estaba interesada en el tema, pues comenzaba a entender de que se trataba el asunto y a responder bien a todas las preguntas.

-Exacto!! muy bien nena!!! pronto vas a darme clases a mi- le dijo Samuel con cara de orgullo, -sabía que eras más inteligente de lo que tu misma crees!- y con eso le dio un rápido beso en los labios, aunque de inmediato se sonrojó y se disculpó

Sandra no cabía en si misma de satisfacción y estaba a punto de levantarse para darle un beso de verdad, y decirle que nuca se disculpara por besarla cuando se escuchó abrir la puerta de la calle y un grito con la voz de su padre - Sandra Liliana Camacho!!!! traiga esa cola aquí en este instante!!!!-

Sandra se puso colorada de la vergüenza y del miedo y no alcanzó a moverse cuando su papá entró en el comedor.

- ¿Se puede saber quien le dio permiso de tomar dinero de mi billetera?- dijo mirándola con furia mal contenida.

- Papá!! por favor!!! Samy está aqui!!! - respondió ella

-Pues que de una vez se vaya enterando como se maneja la disciplina en esta casa - fue la respuesta, al tiempo que se acercaba y la sujetaba firmemente del brazo

-venga conmigo joven- Le dijo mirando a Samuel, quien no se atrevió a rechistar al ver el estado de ira en que el papá de Sandra se encontraba

Este era un hombre más alto que Samuel por unos 15 cms ancho de hombros y brazos y de mirada usualmente dulce aunque ahora manifestaba una furia que hacía que a Samuel se le helara la sangre.

Papá llevo a Sandra hasta la sala y la soltó allí, luego se dirigió a un armario que estaba en una esquina y lo abrió dejando ver colgados en la puerta un cinturón grueso negro, una palmeta de madera,  una vara y un cepillo. Tomó el cinturón y lo descolgó.

En seguida se volteó hacia ella y le dijo: - yo no crié una hija ladrona, así que le voy a dar una lección que va a recordar toda la vida jovencita, Bájese los pantalones-

-Pero papáaaaaaa- Contestó sandra - Samuel está aquíiiii al menos deja que se vaya!!! -

-¿Me va a negar que usted tomó el dinero?- Sandra agachó la cabeza, pues sabía que no había forma de negarlo, ella era la única persona en casa la noche anterior, y había pensado reponerlo al día siguiente cuando su amiga Pilar le hubiera dado lo que le debía. Finalmente, había pensado ella, el dinero que papá guardaba en la billetera era sólo para emergencias y él casi nunca lo miraba.

-Entonces obedézcame, o le prometo que voy a colgar la correa y a descolgar la vara - con esa declaración Sandra palideció y en menos de dos segundos se había desabrochado y bajado el jean y los panties y estaba acostada boca abajo en el sofá  con las manos bajo el pecho para no interponerlas como papá le había enseñado.

-err.. yo debería marcharme- dijo Samuel empezando a dirigirse a la puerta.

-Claro que no!!!- Dijo el papá de Sandra - ¡¡¡Por culpa de esta mocosa pasé la mayor vergüenza de mi vida, cuando le dí el dinero que le debía a una persona que lo necesitaba mucho y que me lo prestó en una gran necesidad y, al contarlo, descubrió que estaba incompleto!!!. Cuando ella me lo dio me dijo que si no lo tenía de vuelta hoy la iban a embargar!!!, por suerte pude conseguir lo que esta "señorita" tomó, pero quedé como si hubiera tratado de estafarla!!!!

Dicho esto, levantó el cinturón y lo descargó con fuerza en la cola de Sandra CRACKKKKKKKKK

-AYYYYYYYY - gritó ella debatiéndose sobre el sofá, tenía la cara roja como un tomate, no sólo porque Samuel la viera con la cola al aire (cosa que ya había sucedido), sino porque la viera mientras su papá la castigaba, y aunque sabía que papá le daría muy duro, no esperaba un correazo como ese.

-Necesita saber lo que es la vergüenza!!  dijo mientras descargaba un nuevo correazo con furia en la cola de la chica CRACKKKKKKKKKKKK

-AAAAUUUUUUUUUUUUUUU- volvió a gritar ella mientras pataleaba contra el sofá haciendo un gran esfuerzo por no poner las manos y una gruesa marca roja aparecía en su cola.

De repente el papá de Sandra se dio vuelta y cogió un cojín cilíndrico grueso que había en otra silla de la sala y le dijo a Sandra -levante la cola-

Ella obedeció y él procedió a poner el cojín debajo de su vientre dejando así la cola bien redonda y levantada.

Papá pensó en que hacía mucho que no castigaba a Sandra (a pesar de alguna ocasional paliza con la mano o el cepillo por parte de su mamá), y que hacía definitivamente mucho tiempo que no le daba una pela de verdad y, aunque él no disfrutaba de esto, sabía que, para que una chica tan linda como su hija mantuviera los pies sobre la tierra, era indispensable ser muy estricto en su crianza.

También estaba seguro que algo tan grave como robar era merecedor de un castigo que le recordara como debía comportarse por un buen y largo tiempo.

Samuel, entretanto no sabía como actuar, pensaba que debía intervenir, pero eso probablemente sólo serviría para que él lo hechara a patadas y no lo dejara verla de nuevo, también sentía que estaba mal verla en esa situación (a pesar de lo que había sucedido hasta ahora entre ellos) se sentía como una invasión y para finalizar también se sentía extremadamente excitado por la situación

Mientras todo esto pasaba por sus cabezas, papa continuó descargando un azote tras otro en la ahora levantada cola de Sandra CRACKKKKKKK CRACKKKKKKK CRACKKKKKKK CRACKKKKKKK CRACKKKKKKK CRACKKKKKKK

- AAAAAAYYYYYYYYY AUUUUUUUUUUUU AYAYAYYYYYYYYYY NNNNNOOOOOOOOOOOOOOOO PERDOOOOOOOOONNNNNN AAAAYYYYY  NOOOOO AYYYY LO VUELVOOOOOO AUUUUUUUUU A HACERRRRRRRRRRRRR AYYYYYYYYYYYY-  gritaba Sandra mientras pataleaba y se revolvía en el sofá incapaz de pensar ni de hacer nada más que no fuera llorar.

- De eso voy a asegurarme jovencita- dijo su papá mientras que seguía y seguía azotando y viendo como las marcas de los correazos se sobreponían unas a otras.

Finalmente Samuel reunió valor suficiente y dijo - Creo que le puedo ayudar señor!!! - la intervención fue tan inesperada que Papá se detuvo, cosa que Sandra agradeció inmensamente, sólo por eso ahora quería a Samuel más que nunca.

-¿Que quiere decir?- le dijo papá a Samuel

-Pues...- empezó Samuel- creo que puedo ayudarle a entender lo que pasó, es que... (continuó mientras pensaba a toda velocidad para sacar a su novia del castigo) ...Camila, la compañera de nosotros, tuvo un problema muy serio por la enfermedad de su mamá (esa parte era cierta) y ella nos pidió ayuda a todos (también era verdad) y nos dijo que no lo contáramos a nuestros papás porque su mamá no quería caridad, pero no podían hacer nada al respecto (era una verdad a medias) y entonces todos vimos formas de conseguir dinero para ayudar y por eso Sandra cogió ese dinero (lo cual ya era una flagrante mentira)

Mientras Sandra escuchaba a Samuel inventando una excusa para que su papá no le acabara de arrancar la piel de la cola, se dijo a sí misma, que a partir de hoy haría cualquier cosa que este chico le pidiera y no se separaría de él jamás sin importar nada

-¿Eso es verdad?- Le preguntó papá a Sandra y ella, aprovechando que estaba con los ojos anegados de lágrimas y el no podría verla bien, sólo levantó la vista y asintió.

Papá permaneció callado por un momento y cuando pareció que iba a reiniciar el castigo Samuel volvió a hablar

- Con todo respeto señor - dijo - creo que usted tiene razón en castigarla por coger el dinero sin pedir permiso, pero visto que era para una buena causa, ¿no cree que ya tuvo castigo suficiente?-

Papá lo miró fijamente, con una mirada de esas que usan los papás para extraer la verdad de un chico y, aunque el corazón de Samuel parecía que iba a saltar por su boca en cualquier momento, el logró de alguna manera mantener la mirada firme.

-Si llegó a enterarme de que me mintió jovencito- dijo papá caminando hacia Samuel con el cinturón en la mano - le prometo que le voy a dar esta pela a USTED en lugar de ella ¿entendido?

- Si señor - dijo Samuel logrando por muy poco mantener firme la voz.

Con esto Papá colgó la correa en el armario de nuevo y salió furioso a la calle.

Apenas la puerta se cerró las piernas le fallaron a Samuel y cayó de rodillas al piso con las manos temblorosas, nunca en toda su vida había cometido un acto de valentía como aquel y su suegro, realmente inspiraba mucho miedo.

Cuando se recuperó un poco se acercó lentamente a una llorosa Sandra que aún estaba con la cola al aire llena de marcas en el sofá y le acarició suavemente la espalda sin saber que decir.

Ella al sentir el contacto levanto la cabeza, lo miró a los ojos y girándose a pesar del dolor en su cola lo abrazó muy fuerte del cuello y empezó a llorar desconsolada en su hombro.

Él la sostuvo durante un largo rato hasta que ella dejó de llorar lo suficiente como para poder hablar y lñe dijo - Nadie nunca me había defendido, mucho menos enfrentado así a papá, eres el hombre más valiente y caballeroso del mundo, te amo - y procedió a darle un beso largo y apasionado, al terminar le dijo, -siempre cuenta conmigo estaré para tí en cualquier situación sin importar lo que sea- y lo decía muy en serio.

Él la miró larga y dulcemente y sólo acertó a darle un nuevo beso de agradecimiento. en seguida la dejó boca abajo de nuevo en el sofá y le pregunto, ¿tienes un poco de crema o algo?


domingo, 30 de julio de 2017

La Solución Corporal - Katy

*** Este  relato es una obra de ficción, realizada como fantasía e incluye nalgadas a adolescentes y niños, en ninguna forma condona ni promueve el castigo físico a menores de edad, ni la violencia intrafamiliar. Si no es de su agrado o se siente ofendido por este tipo de contenidos, por favor no continúe leyendo***

***Algunas de las ideas de este relato, han sido tomadas de autores y caricaturistas del mundo spanko como Dave Mire , Malahide, Jack Cawford, y lurking dragon entre otros. los personajes y las historias, sin embargo son completamente originales, mi reconocimiento y admiración para los autores que inspiraron este relato***

Katy seguía sin estar segura de en qué se había metido. Cuando se lo propusieron, a ella le pareció sencillo, de todas formas en casa le daban con alguna frecuencia, (a pesar de sus 20 años), y con toda seguridad, cualquier cosa que le hicieran, no podía ser peor de lo que hacia su papa, ¿o si?

La idea era muy simple, sólo tenía que ir al almacén "disciplina total" y servir como modelo para un nuevo producto, una nueva herramienta de castigo. Le iban a pagar por una sola demostración de no más de 20 minutos, el equivalente  a 3 salarios mínimos mensuales, además de regalarle una muestra del producto para su uso (o de sus padres en realidad, aunque al estar a penas a un par de meses de superar el rango de edad, bien podría usarlo ella), y la promesa de poder hacer la demostración tantas veces como quisiera.

Todo sonaba muy normal, pero no lograba que la abandonara la idea de que algo no iba bien en todo esto.

De cualquier forma ya había aceptado y la promesa del dinero que le pagarían, era demasiado tentadora como para retractarse en este momento.

Se miró por ultima vez al espejo, su estatura, de un metro setenta y cinco, hacía que se viera más delgada de lo que en realidad era, lo cual la beneficiaba mucho, pues su peso real le permitía tener un par de pechos bien formados y firmes y un trasero redondo y respingado. Había puesto mucho esfuerzo en el gimnasio pero finalmente, luego de meses de esfuerzo, tenía un vientre plano y una cintura curvilínea.

Se dio vuelta frente al espejo para ver si las marcas de la  paliza que su mamá le había dado con el cepillo un par de días antes habían desaparecido, pues era una condición del contrato que no tuviera ninguna marca en la cola el día que se presentara, comprobó con satisfacción que su piel (ya acostumbrada al cabo de muchos años de palizas) se había recuperado con la acostumbrada velocidad y parecía no haber sido tocada en años.

Finalmente revisó su cabello rubio y largo para ver que estuviera apropiadamente arreglado, y que el maquillaje en sus ojos cafés no fuera demasiado notorio, aunque pensó, - es probable que igual me lo hagan quitar allí- .

Procedió a vestirse, con una falda sencilla, un top ligero y como medida de precaución, una tanga que dejara sus nalgas sin ninguna presión, sólo en caso de que las cosas se salieran un poco de control.

No le había contado a nadie en su casa (pues no quería que supieran que tendría ese dinero), y aunque a sus papás no les gustaba que saliera de casa sin avisar, como la presentación era de solo 20 minutos y aún faltaban más de 4 horas para que cualquiera de ellos saliera del trabajo, no debía ser ningún problema, sólo debía estar en su mejor comportamiento por un par de días para que no se dieran cuenta.

Se dirigió caminando a paso rápido al centro comercial, que quedaba a unos 15 minutos de camino desde su casa (como había odiado estar tan cerca durante toda su adolescencia), mientras sentía mariposas en su estómago por la anticipación de no saber a ciencia cierta lo que iba a suceder.

Mientras se acercaba al centro comercial, empezó a ver un numero de chicos y chicas llevados por sus padres y otros caminando solos dirigirse allí, en faldas y shorts de azotes o desnudos, en particular le llamó la atención una pareja de gemelas de unos 11 años, de cabello castaño y piel pecosa, que eran llevadas sin nada de la cintura para abajo por sus padres, su papá con una chancla en la mano y su mamá con un cepillo, lo curioso era que cada pocos pasos, papa y mamá intercambiaban a las chicas, de manera que ambas iban recibiendo una probada de ambos instrumentos.

Al entrar al centro comercial, paso al lado de una de las "áreas de descanso" que eran básicamente paredes donde se podía dejar a los chicos con las manos en la cabeza sin moverse y sin importar en que estado de vestido se encontraran,  nadie podía tocarlos hasta que los padres vinieran por ellos.

Allí vio a una chica, mas o menos de su edad, desnuda, con las nalgas llenas de marcas de correas y con moretones, sin duda hechos por una palmeta así como al menos 10 marcas visibles de varazos, y seguramente muchas más que no eran tan evidentes, la chica lloraba desconsoladamente y trataba sin mucho éxito de recuperar la calma, verla en ese estado hizo que le recorriera un escalofrío por la espalda a katy.

Justo antes de llegar al almacén, vio a uno de sus vecinos que tenía una correa de dos colas en la mano y a su hijo de 14 años en la otra mientras le descargaba correazo tras correazo al chico que tenía los pantalones y los calzoncillos en los tobillos y se dirigía en la misma dirección que ella. Del chico no podía decirse que no se lo mereciera.

Al llegar a la entrada del almacén uno de los guardias de seguridad la detuvo. -disculpe señorita, usted esta dentro del rango de edad?- le preguntó.

-Si señor- respondió ella, a lo cual él reaccionó señalándole con el dedo el cartel que anunciaba que toda persona dentro del rango de edad debía ingresar desnuda.

Ella actuó de manera automática (tal vez movida por la fuerza de la costumbre) y sencillamente se quitó toda la ropa sin protestar y la llevó al mostrador para guardarla. allí, le preguntó a la dependiente dónde estaban las exhibiciones de productos nuevos y ésta le indicó por donde llegar.

Al atravesar el almacén, sintió más de una mirada de sospecha, al verla allí dentro desnuda y sola y comenzó a pensar que tal vez habría sido mejor llamar a alguien antes de entrar.

Cuando llegó al exhibidor y se presentó, la chica que la recibió le dijo -¿entraste por la puerta principal?, hubieras venido por la entrada de servicio y te habrían escoltado sin necesidad de estar desnuda- Katy pensó que era parte de la inexperiencia y que la próxima vez tendría cuidad de recordarlo.

Dentro de la exhibición, tras una cortina que la ocultaba, había un chico de  18 años, ya desnudo, sentado esperando que todo comenzara -hola- le dijo claramente encantado de verla, como cualquier chico de esa edad al ver a una mujer tan linda como katy. - Me llamo Jaime -

Katy se presentó y comenzaron a charlar. Jaime resultó ser una chico bastante agradable, además de guapo para su edad, de pelo negro casi tan alto como ella, de espaldas anchas y unos ojos entre azul y grises bastante llamativos.

También era la primera vez que venía a este trabajo y esperaba que el asunto fuera rápido, pues necesitaba llegar a una cita con su papá. Él también había decidido mantener en reserva el trabajo que había conseguido.

Finalmente entró en el exhibidor un hombre alto de cabello oscuro y con una actitud que delataba su profesión de vendedor.

-Hola chicos- saludó dirigiéndose a los dos, -mi nombre es Camilo Correal, recuérdenme sus nombres por favor-, una vez los hubo anotado comenzó su explicación

-Lo que vamos a hacer hoy es muy simple, vamos a promocionar el azotamático, que es una nueva creación de la compañía, consiste en una palmeta portátil que se ajusta a la mano. Su trabajo será sencillamente salir allí enfrente, desnudos como están y recibir una corta paliza con el azotamático. No necesito que hagan nada en especial, sólo no opongan resistencia y ya está. no voy a mentirles-, continuó mientras les mostraba el azotamático -está cosa duele, y mucho, pero estarán fuera antes de darse cuenta. Una cosa más, vamos a tener que usar este cojín - dijo mostrando un cojín de castigo, que era una pieza de espuma cubierta por uno de los lados con un cuadrado de plástico duro lleno de pequeñas pirámides de 4 lados de un Cm por un Cm y uno de alto -porque es parte de la promoción de lanzamiento, no sabíamos que lo ofreceríamos así que, como compensación, vamos a darles medio salario mínimo adicional, están de acuerdo?-

Cuando ambos asintieron con la cabeza, le pidió a la secretaria que les acercaran unos documentos para que firmaran.

-Muy bien, empezaremos con Jaime que fue el primero en llegar si no les importa- dijo tomando suavemente al chico por el brazo y subiéndolo al escenario para colocarlo tras la cortina - entra cuando escuches tu nombre entendido? -

Un momento después ambos chicos escucharon como el vendedor empezaba la exposición: -Damas y caballeros, su atención por favor, ¿No esta cansado de que el uso de su mano no sea suficiente para disciplinar a sus hijos? ¿porque, si son ellos los que están siendo castigados debería dolerle a usted la mano?, ¿no le parece incómodo y complicado cargar pesadas piezas de madera o correas largas encima para poder realizar el castigo en cualquier momento? ....

Mientras el vendedor daba su discurso de apertura, Jaime se frotaba las manos tras la cortina y Katy ser sentaba en un banco sintiendo frío, mas por los nervios que por la temperatura del aire.

- Tenemos aqui a nuestro modelo Jaime- al escuchar su nombre el chico cruzó la cortina para enfrentar al "público" de clientes interesados en la última novedad para corregir chicos

Aproximadamente un minuto después, Katy escucho cuadro azotes que sonaron como disparos de rifle y los gritos de reaccion de jaime  AYYYYY owwww AUUUU ayyyyyy.

A partir de ese momento, ella escuchó a Jaime llorar, gritar y prometer que se portaría bien como si tuviera 5 años, de hecho fue tan fuerte el escándalo de Jaime, que ella pensó que en el fondo era un cobarde que no sabía soportar una triste paliza.

Al final de la exhibición, escuchó un largo grito del chico AYYYYYYYYYYYYYYYIIIIIEEEEEEEEE, que tenía que ser actuado, a no ser que le hubieran puesto un fierro caliente en el trasero.

- Toda esta maravilla por un precio que no creerá, llévenlo en nuestra exhibición y consiga un segundo kit en color negro gratis - escuchó decir al vendedor.

Cuando camilo paso la cortina, sostenido por la asistente del vendedor, ella lo llevó directamente detrás de una cortina que Katy no había notado para que se arreglara.

Ella se sintió un poco nerviosa al ver al chico así de sumiso, pero pensó que ella sería más fuerte -a fin de cuentas - se dijo a sí misma - los chicos son todos unos flojos para el dolor-.

El vendedor entró de nuevo al cubículo y le dijo - vamos a esperar unos 5 minutos a que terminemos las ventas de este show y vamos contigo ¿esta bien? - Katy dijo que si, y aunque quiso preguntarle sobre Jaime, decidió que le haría ver como una miedosa, y tal vez no la volverían a llamar.

Unos minutos después, justo antes de que el vendedor llegara, entró otra chica más o menos de su misma edad, aunque de piel mucho más blanca, cabello rojo y un poco más baja y delgada que ella, Katy pensó que debía ser una sensación entre los chicos por su rostro que se veía entre pícaro e inocente.

Justo cuando iba a entablar conversación, entro Camilo, el vendedor y la guió hasta detrás de la cortina, dándole la Misma instrucción que a Jaime, entrar cuando escuchara su nombre.

Entonces ella escuchó como de nuevo iniciaba el discurso de presentación, con las mismas palabras y la misma entonación:  --Damas y caballeros, su atención por favor, ¿No esta cansado de que el uso de su mano no sea suficiente para disciplinar a sus hijos?....

Cerca de un minuto después escuchó las palabras - tenemos aquí a nuestra modelo katy...

Al pasar la cortina, Katy encontró una gran cantidad de personas, entre adultos hombres y mujeres, la mayoría ya sosteniendo diferentes elementos de castigo y chicos y chicas desnudos, unos cubriéndose, otros con las manos en la cabeza y todos con los ojos (y seguramente los traseros) colorados.

- el azotamático es muy funcional, no tiene porque molestarse en rituales o hacerlos asumir ninguna posición en particular- dijo el vendedor, mientras Katy sentía como se paraba tras ella y le soltaba 4 fuertes nalgadas con el azotamático en la mano

ayyy auuu ayyyy nooooooo, alcanzó a gritar ella, mientras saltaba hacia adelante, llevada por el dolor y la impresión, no imaginó nunca que este aparato pudiera doler tanto, sólo 4 nalgadas y ya estaba brincando!!!

 - O también puede utilizar posiciones más tradicionales - en este momento un asistente trajo una silla al centro del escenario donde el vendedor se sentó y con una señal hizo que Katy se acercara.

Ella actuó tanto por impulso como por el compromiso que acababa de firmar, pero ya sentía que esto iba a ser mucho pero de lo que podía haber imaginado y que probablemente Jaime no era tan cobarde después de todo.

Cuando se acostó sobre las rodillas del vendedor, sintió como el levantaba ligeramente la pierna derecha sobre la que se apoyaba su cadera, dejando su cola mucho más arriba y lo escucho decir:

Puede usarse un estilo tradicional y directo - después de lo cual empezó a descargar una nalgada tras otra rápido y con fuerza, lo que provocó que a las pocas nalgadas ella ya sintiera su trasero como si le hubieran prendido fuego, empezó a llorar y gritar como hacía mucho que no lo hacía, pataleando en las rodillas del hombre y sacudiéndose, sin pensar en el espectáculo que estaba ofreciendo, pues lo único que había en su mente era el insoportable dolor que sentía en su trasero.

En medio de sus gritos, lágrimas y promesas de "sere buenaaaaa", "nooo maaasss", "por favooorrrr", "me portaré bieeennn",  alcanzó a escuchar que el hombre decía - O también con un estilo inglés - y comenzó a sentir un cambio en el ritmo de las nalgadas cuando empezaron a llegar desde abajo hacia arriba, algo que ella nunca había sentido y que definitivamente pasaba a engrosar su lista de técnicas odiadas de azotar. El nuevo estilo de azotes hizo que ella renovara los gritos y que pataleara con todo lo que sus fuerzas cada vez más mermadas le permitían.

Era tal el dolor que sentía que sólo escucho que el hablaba pero no entendió lo que decía, y  en seguida empezó a sentir que todas las nalgadas caían en el mismo, sitio, justo donde se sentaba, el sitio favorita de su mama para castigar con el maldito cepillo y el de su papa para descargar los varazos finales que siempre la hacían desear nunca haber desobedecido.

Esos nuevos azotes causaron un sólo y largo quejido whaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, mientras todas las fuerzas la abandonaban y ella se quedaba allí, sólo llorando y sin moverse.

Escuchó que el hombre decía algo acerca de "persuasión" y sintió como la ayudaban a levantarse dándole la vuelta de espaldas al público para que pudieran ver los efectos del producto, ella en este punto sólo se dejaba llevar, pues estaba agotada física y emocionalmente. Por las expresiones de sorpresa que escuchó del "público" su cola debía verse aún peor de cómo se sentía.

Mientras seguía llorando desconsolada, escuchó algo sobre un cojín que le sonó vagamente familiar, mientras la llevaban y la hacían sentarse.

Cuando sus nalgas hicieron contacto con la superficie de las pirámides de plástico, todos los nervios de su cola mandaron simultáneamente una alerta de dolor absoluto, que la hizo proferir un grito tan fuerte que la dejo parcialmente sin voz y que con seguridad se escuchó en cada rincón del almacén.

Lo peor, fue que el vendedor le hizo colocar las manos en la cabeza y le sostuvo la mano en el hombro de manera que no se levantara, lo que renovó su llanto ya que el dolor aumentaba con cada segundo que pasaba.

Mientras el hombre decía  -Toda esta maravilla por un precio que no creerá, llévenlo en nuestra exhibición y consiga un segundo kit en color negro gratis - la asistente, se acercó a Katy y la ayudó a entrar tras la cortina llevándola a donde había llevado antes a Javier.

Allí había una camilla donde ella pudo acostarse boca abajo, mientras la asistente le colocaba una pequeña cantidad de crema que redujo algo el dolor, a pesar de lo difícil que fue sentir como se la aplicaban por lo adolorida que se sentía.

Antes de darse cuenta se había quedado profundamente dormida. Al despertar, casi 30 minutos después, la asistente le había mandado traer la ropa de la casilla y la ayudó a vestirse, Katy agradeció la idea de haber traído tanga y una falda suelta, pues no pensaba que hubiera soportado unos panties completos ni mucho menos un par de jeans.

Cuando miró su reloj, Katy casi se desmaya, habían pasado cerca de 3 horas, si no se apresuraba, llegaría a casa después de sus papás y no quería ni imaginarse el tener que explicar porqué su trasero se encontraba en semejante estado.

Comenzó a dirigirse a casa, con el dinero en efectivo entre su bolso, pero el corto camino se hacía eterno, pues cada paso costaba muchísimo y se sentía aún agotada a pesar de los minutos que había podido dormir, lo cierto era que no tenía ninguna intención de hacer un segundo intento no importa lo mucho que le ofrecieran como pago.

Al momento en que entró a casa, la sangre se le congeló en las venas, pues vio de frente, sosteniendo un cinturón en la mano a su mamá que al verla solamente preguntó: -¿Se puede saber donde estaba jovencita?- Una  lágrima solitaria se deslizó por la mejilla derecha de Katy.


sábado, 1 de julio de 2017

Juegos Adolescentes

***Algunas de las ideas de este relato, han sido tomadas de autores y caricaturistas del mundo spanko como Dave Mire , Malahide, Jack Cawford, y lurking dragon entre otros. los personajes y las historias, sin embargo son completamente originales, mis reconcimiento y adminración para los autores que inspiraron este relato***

*** Este  relato es una obra de ficción, realizada como fantasía e incluye nalgadas a una adolescente, en ninguna forma condona ni promueve el castigo físico a menores de edad, ni la violencia intrafamiliar. Si no es de su agrado o se siente ofendido por este tipo de contenidos, por favor no continúe leyendo***

Sandra Ramírez era una de las chicas mas lindas del noveno grado, rubia, de ojos azules, piel ligeramente canela un cuerpo delgado y esbelto muy desarrollado para sus 16 años, tonificado y dueña, según decían sus compañeros (y algunas compañeras con abierta envidia) del mejor trasero de su clase y uno de los mejores del colegio.

Sandra adoraba los libros, las películas, salir a bailar, pero sobretodo, adoraba poner nerviosos a los chicos.

Ella se había dado cuenta desde hace algún tiempo (unos dos años que en la adolescencia cuentan como si fueran 20), que algunas actitudes posiciones y formas de hablar, hacían que muchos chicos se sonrojaran y empezaran a tartamudear o a bajar la mirada sin saber donde esconderse.

Esto le divertía muchísimo y le daba una sensación de control que nunca antes había tenido, por eso procuraba causar tanto desconcierto en ellos como podía y los chicos que mas le gustaban eran, claro, los que más fácilmente se dejaban descontrolar.

Uno de ellos era especialmente lindo. Samuel era un chico compañero de clase, tímido de ojos marrones y cabello negro, que llevaba unos lentes que le lucían muy bien, era el mejor en matemáticas y casi no lograba ni sostenerle bien la mirada, últimamente ella había empezado a tener pensamientos sobre él, que hacían que quisiera estar a solas en su compañía.

Así que un buen día, decidió ver si podía lograr quedarse con él a solas, pero, siendo como era él de tímido, sería necesario buscar una buena excusa para lograr quedarse con él y divertirse viéndolo retorcerse con sus avances.

Finalmente se le ocurrió que la excusa perfecta era pedirle que le ayudara con matemáticas, de esa forma podía aprovechar el tiempo antes de que sus papás llegaran a casa y divertirse con él.

Cuando se le acercó y se sentó a su lado, el pobre chico de inmediato empezó a sonrojarse. -hola samy- de dijo en su voz más dulce e inocente.

Al chico empezaron a temblarle ligeramente las manos sin saber a donde mirar, más cuando ella "casualmente" dejo subir un poco la falda del uniforme sobre su pierna

-Quería saber si podrías ayudarme con algo- le dijo mientras trataba de verle a los ojos y él esquivaba su mirada.

-Cla..claro ejem..- dijo el chico cada vez mas sorprendido. -¿co..como puedo ayudarte?-

-Es que necesito alguien que me explique bien matemáticas- empezó ella, no me está yendo muy bien (lo que era cierto) -y no quiero reprobarla.-

Samuel se sintió un poco más tranquilo al estar en un terreno que sentía más familiar -¿cuando quieres que te ayude?- dijo recuperando finalmente su voz

-¿Podría ser esta tarde? ¿en mi casa? - dijo ella con su mirada mas inocente mientras le ponía la mano sobre la rodilla a Samuel

En ese momento, pareció que al él iba a darle un infarto de lo rojo que se puso, el corazón le latía a toda velocidad y parecía que no podía respirar, una de las chicas más lindas del colegio, sin duda la mas linda del salón lo invitaba a su casa y !!!!además le tocaba la pierna!!!!

Samuel hizo todo lo posible por mantener la calma, pero su voz volvió a traicionarlo -s...si cla...claro no hay pro...problema nos vemos allá-

-Si quieres podemos ir juntos- le dijo ella sin retirar la mano de la rodilla y riéndose por dentro al ver las reacciones del chico. -no es muy lejos, te busco a la salida- dijo y completó dándole un beso en la mejilla, que hizo que el chico por poco se desmayara.

A la hora de salida, fiel a su promesa, Sandra fue hasta Samuel para que la acompañara a casa. Al parecer todo el mundo se había enterado o por lo menos la mayoría de los chicos, algunos de los cuales miraban a Samuel con franca hostilidad y otros le hacían señas de buena suerte y de felicitación.

Al parecer los otros chicos lo habían tranquilizado un poco o le habían dado ánimos, pues Samuel se veía un poco más tranquilo, y podía caminar a su lado sin tropezar.

Mientras se dirigían a casa, Sandra empezó a hablarle y, aunque al comienzo él no contestaba más que con monosílabos, poco a poco fue tomando confianza y comenzaron a hablar de cosas del colegio y de sus compañeros.

Al llegar a casa, Sandra decidió que era hora de subirle un poco la temperatura al juego y se quitó el saco del uniforme - ¿que calor no crees? - dijo mientras se sacaba la blusa de dentro de la falda y la anudaba justo por debajo de su busto como había visto en algunas fotos de internet. Luego soltó los primeros dos botones de la blusa dejando a la vista un poco de escote, que si bien no era enorme era bastante llamativo para su edad.

Esto tuvo el efecto que esperaba en Samuel pues al chico le fallaron las piernas y tropezó dando con su maleta (y la de ella que caballerosamente se había ofrecido a cargar) en el suelo de un solo golpe.

Ella rápidamente se acercó a ver si estaba bien y al agacharse para ayudarlo mas de su escote de lo que ella pretendía quedó a la vista de Samuel, que debido a eso casi no es capaz de volver a ponerse en pie.

Finalmente lograron levantarse y él, completamente aturdido, pregunto, donde iban a trabajar. -puede ser en mi habitación si quieres- le dijo ella provocativamente pero al ver lo pálido que empezaba a ponerse y pensando que se iba a desmayar, corrigió - o en el comedor si lo prefieres- esto le devolvió un poco la calma a Samuel  -si será mejor en el comedor - respondió.

Ella fue a dejar las cosas en la habitación, mientras él se sentaba en el comedor y comenzaba a organizar todo para estudiar.

Mientras estaba arriba, no pudo evitar reírse, (con cuidado de que Samuel no la oyera) pensando que fácil era divertirse con los chicos y como podía manipularlos siempre que quisiera, sobre todo chicos tan lindos y tímidos como Samuel.

-Antes de empezar- le dijo al regresar al comedor -quiero que me prometas que vas a ayudarme a estudiar y a pasar la materia, tienes que ser muy buen profe, porque yo soy muy desjuiciada - dijo guiñándole un ojo de manera coqueta

-Te lo prometo- dijo Samuel mientras pasaba saliva al ver el gesto de ella, -Además yo creo que si vas a  hacer algo hay que hacerlo bien- dijo él mientras, con mucha seriedad (o la que puede tener un chico de esa edad) le alcanzaba un block de notas para empezar a escribir. -vamos a empezar por las bases del álgebra te parece? - dijo él - si profe-, le dijo ella con picardía mientras se acercaba a él

30 minutos después, ella pensaba que todo había salido mal, pero no sabía en donde, pues estaba recibiendo una clase de álgebra de verdad, cuando Samuel se puso en plan de profesor, parecía que se lo tomó con más seriedad de la que ella esperaba. Lo peor de todo era que ella de hecho estaba entendiendo cosas, al parecer el tenía talento para explicar.

Aunque ella a veces se inclinaba o le acercaba la mano a la rodilla como antes, él parecía tan concentrado en su tema que no reaccionaba igual.

-Es por eso que si le sumas el cuadrado del primer número, más dos veces el producto de ambos...- estaba diciendo en ese momento Samuel - ¿no te gustaría tomar algo?- dijo ella interrumpiéndolo a media frase y levantándose de la mesa.

-Este..bueno, gracias -dijo él volviendo a la realidad - pero debemos terminar este tema

-Sí sí, ya vengo- dijo ella, mientras iba a la cocina, no sólo para conseguir las bebidas, sino para pensar como podía volver a controlar la situación. y entonces se le ocurrió. Se enrolló la falda en la cintura varios centímetros de manera que le quedaba bastante mas arriba de la mitad del muslo, para ver si así recuperaba un poco de control de la situación; De inmediato volvió al comedor.

-Olvidé los vasos - dijo mientras le daba la espalda y se agachaba deliberadamente a recoger unos vasos del estante más bajo, dejando ver todas sus piernas y buena parte de sus calzoncitos rosa.

Samuel se atragantó con su propia saliva y tuvo un acceso de tos tan fuerte que Sandra pensó que se ahogaría y tuvo que golpearle un poco la espalda para que él volviera respirar. cuando se calmó estaba muy rojo, aunque era difícil decir si era por el acceso de tos o por el espectáculo que acababa de contemplar.

-Tranquilo Samy - dijo ella, voy a traer las bebidas ahora sí, mientras salía disparada con los vasos a la cocina y sintiéndose muy satisfecha con ella misma.

Al regresar con las bebidas, Samuel aún estaba bastante descompuesto, y ella se sentó de nuevo a su lado, sin embargo a los 10 minutos, él había retomado su papel y ella de nuevo sentía que esto no funcionaba, así que , de nuevo en media frase, ella le interrumpió - ¿sabes? eso es como el día en que Carolina estaba con el novio y ....- y comenzó a hablar y hablar do otras cosas mientras el pobre Samuel trataba de interrumpirla, hasta que finalmente  el le dijo -por favor!!! ya basta!!! me pediste que te ayudara a estudiar, y eso intento hacer, yo siempre cumplo mis promesas!!- Su tono la sorprendió y la molestó, sin embargo, vio esto como una nueva oportunidad.

-¿Ah si? y ¿que piensa hacer mi profe al respecto?- le dijo mientras se daba vuelta en la silla, dándole una buena vista de su muslo.

-¿Qu..que quieres decir?- dijo Samuel pasando saliva, mientras recobraba el color rojo de su rostro.

-Pues es muy sencillo, si tu crees que estoy siendo una alumna desjuiciada, ¿no vas a castigarme?- le contestó mientras se acerba a a él seductoramente y lo veía pasar saliva poniéndose aun más colorado.

-Eh.. este....- el chico no sabía que decir en ese momento, nunca había estado en esa situación y se sentía mas nervioso de que lo nunca había estado

-Si no me castigas no creo que vaya a poder concentrarme, aunque bien pensado, tampoco creo que tengas las agallas para controlarme- le dijo súbitamente dándole la espalda

-Yo.. este...- en ese momento algo pasó dentro de Samuel y sintió su orgullo herido por lo cual le contestó - por supuesto que las tengo!!-

-¿Ah si?- dijo ella desafiante -pues vas atener que demostrarlo profe - lo tomó de la mano y lo llevó hasta el sofá empujándolo para que se sentara. luego se inclinó frente a él dándole una buena vista de su escote, ¿y se puede saber como me vas a corregir?

El sentía como empezaban a fallarle los nervios, así que le dijo -voy a darte unas buenas nalgadas- medio esperando que ella se retractara y se fuera o que se enfureciera y lo sacara de allí.

Sin embargo la reacción de ella fue completamente diferente a lo que él esperaba.

-¿En serio profe?- le dijo con una media sonrisa -¿me vas a pegar en mi colita?- con esto se acostó encima de las rodillas de Samuel, boca abajo asegurándose de quedar bien en el centro de sus piernas con las nalguitas bien levantadas para él

Él tragó saliva al ver a esta chica tan hermosa en esa posición y esperando a ver si él era o no capaz de cumplir con su amenaza (cosa que ya no estaba tan seguro de poder hacer como hace un minuto)

-No creo que te atrevas profe - dijo ella muy segura de sí misma - además no puedes pegar tan duro como papá ...lo hacia!... como papá lo hacía! - terminó escondiendo un poco el rostro para que no la viera sonrojarse.

Una vez más  Samuel se sintió desafiado, y algo dentro de él cambiaba por momentos, de manera que levanto la mano y la estrelló contra las nalguitas que tenía dispuestas frente a él

A Sandra la sorprendió que lo hubiera hecho, pero al ver que no usaba fuerza, solo sacudió un poco la cola como para estimularlo a que siguiera.

Luego de 5 o 6 palmadas tentativas, Sandra decidió jugar un poco más con él - si esto es todo lo que tienes profe, no creo que vaya a servir de mucho, además -dijo levantándose la faldita por detrás, -¿no fuiste tu el que dijo que de hacer algo hay que hacerlo bien?-

Samuel sentía el corazón desbocado, sobre todo ahora que tenía ante sí los calzoncitos rosa de la chica  y a ella no parecía importarle lo que él hacía. Y entonces sucedió.

La revelación legó a él como un balde de agua fría, de repente se dio cuenta de que, desde el principio, todo esto había sido un juego de ella para ponerlo a él en una situación comprometida, que sólo estaba tratando de ver hasta donde podía mangonearlo.

Una enorme indignación se apoderó de él, y notó cuenta que estaba en la posición ideal, para hacerle pagar por tratarlo como si fuera una cosa, un juguete con el que podía divertirse.

Sandra repentinamente sintió como Samuel le ajustaba la mano izquierda para sostenerle la cintura y de entonces llegó una fuerte palmada en su nalga derecha con la que no había contado

Plasssssssss

-Owwwww- fue lo único que acertó a decir, antes de que una lluvia de palmadas similares empezaran a caer en sus nalgas sin pausa, cada una igual o más fuerte que la anterior

Plassss plassss plasss plassssss plassssssss

-Owww nooooo sammy, ayyy oye  nooo dueleeeeee-

-Pues es para que seas juiciosa, ¿no dijiste que necesitabas un castigo?  contestó Samuel de manera un tanto sarcástica - como profe mi obligación es corregirte ¿cierto?-

Plasss plasss plasss plassssss plassss

-Ayyy ouch auuuuuuuu, pero no era para tantoooooooo auuu ayyyyy owwww-

- Pues yo creo que sí y creo que es para mucho más - PLASSSS PLASSS PLASSS PLASSSSS PLASSSS

-AYYYYYY NOOOO AUUUU AYAYAYYYYY- decía Sandra mientras pataleaba bien ajustada encima de las piernas del chico que había creído incapaz de cumplir con su amenaza

- ¿aprendiste la lección?- le dijo Samuel mientras detenía las nalgadas

Sandra se sentía furiosa por las nalgadas, sorprendida por la reacción de él y en el fondo un poco excitada por estar bajo su control y de alguna parte entre todo ese torbellino de emociones escuchó su propia voz diciendo

- Vete al demonio!!-

Samuel estaba ya demasiado furioso y demasiado envuelto en la emoción como para detenerse allí, así que simplemente se dejó llevar

- Pues veremos si puedo acabar de enseñártela - y con esto, antes de poder detenerse a sí mismo o pensar lo que iba a hacer, le bajo los calzones dejando el ya enrojecido trasero de la chica completamente al descubierto

Sandra sintió la bajada de su calzones y un escalofrío le recorrió por la espalda, a pesar de todos sus avances con los chicos y lo coqueta que era, nunca ningún chico la había visto desnuda, ni siquiera su cola y ahora Samuel no sólo lo hacía sino que se la veía totalmente enrojecida. La vergüenza, la ansiedad y la excitación se descontrolaron en su interior, con una nueva emoción que se apoderó de las demás. el miedo.

-Noo por favor!!- fue lo único que atinó a decir, en lugar de intentar levantarse o tratar de detenerlo, sólo pensó en pedirle que no siguiera el castigo

-Tu te lo buscaste- fue la respuesta de Samuel que de inmediato reemprendió la lluvia de palmadas sobre el trasero de la chica que se ponia más y más rojo con cada segundo que pasaba.

Sandra pataleaba, se sacudía, suplicaba y lloraba. mientras las palmadas caían inmisericordes en todo su trasero con fuerza, dejando una sensación de quemadura a cada contacto.

-PERDOOONNNNNN - fue finalmente su grito de súplica y, casi de inmediato Samuel se detuvo.

-¿Perdón porque señorita?- le preguntó Samuel

-Perdón por portarme mal contigo en la explicación y no ser juiciosa -

Plassss - ¿porqué más?

-Auuuuuuu- Ella no sabía que contestar así que optó por la verdad -por jugar contigo y hacerte avergonzar-

-Creo que ahora si nos entendemos- dijo soltándola

Ella saltó de inmediato de sus piernas y comenzó a sobarse la cola mientras se paraba en la punta de los pies aún llorando.

Al verla allí llorando y sobándose la cola, Samuel cayó en cuenta de lo que había hecho y empezó a ponerse pálido la pensar en todas las posibles consecuencias para él si ella decidía contarle a alguien lo que había pasado.

Así que se levantó como pudo del sillón y comenzó a irse

- ¿A donde vas? - escuchó que ella le preguntaba

- A casa - fue su respuesta -supongo que ya no quieres saber más de mi ¿cierto?

-¿y porque diablos crees que no? - le respondió Sandra

Entonces se acercó a donde estaba él parado, le rodeó el cuello con los brazos y le dio un profundo y apasionado beso en la boca.

Sin entender porqué, ella se sentía atraída hacia él ahora más que nunca, sentía la necesidad de estar en sus brazos, de sentir su calor cerca de ella.

Samuel (que nunca había besado a una chica antes) respondió al beso lo mejor que pudo, con toda la pasión desbordada que un adolescente puede sentir en tales circunstancias.

Cuando se separaron del beso, un tanto jadeantes, él le dijo, -¿eso quiere decir que quieres que sea tu tutor?-

-claro que no!!- contestó ella. Pero al ver su cara de decepción completó su pensamiento -Que tal mi novio?-


miércoles, 7 de junio de 2017

La Solución Corporal - Andrea

*** Este  relato es una obra de ficción, realizada como fantasía e incluye nalgadas a adolescentes y niños, en ninguna forma condona ni promueve el castigo físico a menores de edad, ni la violencia intrafamiliar. Si no es de su agrado o se siente ofendido por este tipo de contenidos, por favor no continúe leyendo*** 

***Algunas de las ideas de este relato, han sido tomadas de autores y caricaturistas del mundo spanko como Dave Mire , Malahide, Jack Cawford, y lurking dragon entre otros. los personajes y las historias, sin embargo son completamente originales, mi reconocimiento y admiración para los autores que inspiraron este relato***

Andrea a sus 19 años, se sentía bastante segura de que sus temporadas en falda de azotes habían terminado. 

Por un lado, hacía más de dos años, cuando su papa murió, que mama no le daba un paliza, además desde que tenía como 14 ella no había actualizado las faldas de azotes a su talla, con lo cual era seguro que había decidido no usar más esos castigos.

Desde luego, aún se encontraba en el rango de edad, y siempre cabía la posibilidad de que la sacara desnuda, sin embargo, ella pensaba que de querer hacerlo, había tenido razones de sobre hasta ahora. En resumen, sabía que sus nalgas estaban seguras.

Tal vez por eso ella se atrevía a tentar el destino, desafiando los deseos de su madre, tal vez era porque sentía que era demasiado grande para esos castigos, de hecho a veces se decía a sí misma que mama no los usaba porque ya ella no reaccionaría a un castigo de niña pequeña. 

Tal vez era por su amiga Paola que sostenía que aún en la peor de las palizas nunca habían logrado doblegarla y que ella siempre se salía con la suya.

Claro que ella nunca había visto que le dieran un paliza a Paola, pero seguramente las ocultaba bien.

O tal vez era simplemente porque estaba enamorada.

El problema era, justamente, que ella nunca lograba escoger novios que fueran del agrado de su mama. Aparentemente ella era imposible de complacer y el hecho de que ellos consumieran drogas alguna vez o que tuvieran ocasionales encuentros con la policía, era sólo una prueba de lo prejuiciosa que su mama era.

Su novio actual cumplía con todas esas características y algunas más, pues además de tener sus ocasionales encuentros con la policía (o no tan ocasionales) y una que otra aventura de drogas, estaba fuera del rango de edad (por apenas un año), lo cual hacía que se burlara de las chicas y chicos que aún estaban sometidos a los castigos y aprovechara para, cada vez que veía la oportunidad,  dispensar algunos.

Incluso en alguna oportunidad llegó a amenazar, en broma (o eso esperaba ella), a Andrea con darle unas cuantas nalgadas si no le hacía caso.

A pesar de ello, hasta ahora Andrea había logrado mantenerlo controlado, y no había incursionado ella misma en las drogas ni había accedido a sus requerimientos sexuales, más por tener como manipularlo que por otra razón.

Ese día, ella había quedado de encontrarse con él en un parque justo en frente de un centro comercial para personas dentro del rango, para pasar una tarde de pereza el uno junto al otro.

El hecho de que le hubiera dicho a su mamá que iba a buscar datos acerca de las universidades donde estudiaría (había terminado el colegio hacía un par de meses), y de que estuviera usando un atuendo que su mamá específicamente había prohibido (unos jeans ajustados como segunda piel, y una camisa que dejaba al descubierto su cintura y con un profundo escote), no la preocupaban demasiado.

Andrea era trigueña, con unos grandes ojos cafés, de una estatura  promedio, un poco menos que la de su mamá, llevaba el cabello negro a la altura del hombro, con las puntas de varios colores. Tenía una cintura delgada y una cadera amplia, lo que le daba un cuerpo envidiado por muchas amigas, con un busto más bien pequeño que armonizaba bien con su cuerpo.    

Al llegar al parque y mientras esperaba, vio a varios chicos y chicas entrar al centro comercial acompañados sus padres, en faldas y shorts de azotes, en plena marcha de la vergüenza, incluso una chica rubia de unos 15 años, desnuda, caminando mientras un hombre la "animaba" con un grueso cepillo de pelo. Andrea pensó en lo ridículos que se veían todos y en lo bueno de estar, finalmente fuera de peligro.

Apenas su novio llegó, se enzarzaron en un profundo beso apasionado, largo, durante el cual, él le apretó el trasero y ella metió su mano por detrás de los pantalones de él dando un espectáculo bastante vulgar que varias personas encontraron bastante desagradable al pasar.  

Estaban allí entretenidos el uno con el otro cuando de repente se escuchó un grito:

- Andrea!! ¿Qué significa esto?

Ella dio la vuelta asustada para encontrar a su mamá con los brazos cruzados y la ira reflejada en su mirada.

- Mamá! qué... ¿Qué estás haciendo aquí? 

- Eso es lo que le estoy preguntando jovencita!!! ¿qué está haciendo en plena calle, vestida así y dando semejante espectáculo tan desagradable?

Andrea no la había visto tan furiosa desde hace muchos años e instintivamente sus nalgas se apretaron debajo de sus jeans, como si con eso se protegieran de lo que pudiera venir. Sin embargo, ella, tenía que intentar evitar que la avergonzara frente a su novio.

- Mamá! me estas avergonzando!! Además, demostrar el afecto no tiene nada de vergonzoso y ya estoy grande como para tomar mis decisiones, vete para la casa y allá hablamos.

En menos de un segundo, su mamá se había acercado, la había tomado del brazo, y le estaba dando una palmada PLAFFFFF.

Andrea reaccionó quitándose del alcance de su mamá y cubriéndose la cola

- Ayyyyyyy, mamá que te pasa!!!! ¿Qué crees que estás haciendo?

- lo que debería haber hecho hace mucho tiempo!!! -y comenzó a acercarse para agarrar la otra vez

- nooo, ya estoy grande para eso, no te voy a dejar que me pegues!!! - decía Andrea mientras retrocedía.

En ese momento un oficial de policía se acercó, - ¿hay algún problema señora? -

Andrea se puso pálida al verlo, porque al acercarse venía sosteniendo una correa de unos 50 Cm de largo y 10 de ancho, de cuero con agujeros de un centímetro espaciados por la superficie y adherida a un mango, que, como todos los policías que servían cerca de los centros comerciales, llevaba como parte de su uniforme.

Cualquier policía, podía detener a cualquier chico o chica dentro del rango que se negara a cumplir con el castigo de un adulto y, o bien aplicar directamente el correctivo con una de aquellas correas, o bien esposarlo y levarlo a un centro público de castigo, durante un período entre 12 y 24 horas o hasta que sus padres lo recogieran (lo cual podía tomar hasta tres días si ellos decidían dejarlo allí).

La mamá de Andrea giró aliviada al escuchar al policía, pero, antes de que pudiera decir nada, fue Andrea la que contestó - no señor ningún problema -

- ¿Ah no? - dijo su mamá

- No mami - fue su respuesta, mientras bajaba su cabeza.

-Allí su mamá se acercó y comenzó a desabrocharle el jean, bajo la atenta mirada del policía que sostenía en sus manos la "correa de control" como le llamaban. Andrea empezó a ponerse colorada, de repente, se acordó de su "novio" y volteó a ver dónde estaba, pero él había desaparecido, en el mismo momento que vio acercarse al policía.

Andrea se moría de vergüenza pero no se atrevía a protestar, ni siquiera cuando su mamá le bajó no solo el pantalón (con considerable esfuerzo debido a lo ajustado), sino la tanga que tenía debajo, dejando a la vista su vello púbico y sus redondas nalgas.

-si me lo permite - le dijo el policía a la mamá de Andrea haciendo un gesto hacia ésta última, a lo que su mama respondió con un sentimiento de cabeza.

El policía entonces se acercó a Andrea, tomo la base delantera de su camiseta la alzó sacándola de su cabeza sin sacarle los brazos y la ajustó por detrás de su cuello dejando así sus hombros un poco forzados hacia atrás y su brassiere a la vista.

Luego tomo las muñecas de Andrea y se las guió llevándola a colocar las manos sobre su cabeza. - de esta forma será más fácil conducirla a casa - le dijo a la mamá de Andrea, con una significativa mirada.

-Sí, gracias - respondió ella, - pero antes vamos a hacer unas pocas compras que nos hacen falta,- mientras miraba hacia el centro comercial.

Andrea comenzó a temblar al caer en cuenta que su mamá la iba a llevar como si fuera una niña pequeña dentro de ese centro comercial en su actual estado, igual que los chicos y chicas que había visto apenas unos minutos antes.

- Por si se presentara cualquier dificultad, por favor lleve esto señora - dijo el policía mientras le entregaba un pequeño tubo metálico dorado, con un botón rojo en la punta, que colgada de una cadena en su extremo opuesto.

Este aparato, (dotado con un GPS) servía para llamar de inmediato al policía más cercano cuando se requería ayuda con un adolescente, particularmente uno mayor de 14 o 15 años, que se resistía al castigo. - no olvide depositarlo en alguno de los buzones de devolución cuando ya no lo requiera por favor -

-Claro que no, muchas gracias - dijo la mamá de Andrea colgándose el llamador al cuello.

Con esta medida, Andrea tenía claro que no podría desobedecer a su mamá en lo más mínimo pues la situación empeoraría dramática y rápidamente.

A continuación, la mamá de Andrea la tomó del brazo y comenzó a darle nalgadas con fuerza, mientras la hacía caminar hacia el centro comercial, ella, al comienzo pensó que no le daría la satisfacción de  verla llorar y suplicar, así que, a pesar de la vergüenza que sentía de ir caminado así, y el dolor largamente olvidado en sus nalgas, apretaba los dientes para no gritar.

Sin embargo, no había contado con lo mucho que los pantalones y la tanga en sus rodillas, le estorbaban para caminar, lo que la hacía avanzar mas despacio y daba oportunidad para que las nalgadas se acumularan más y más y más y el dolor comenzara a volverse insoportable.

Para cuando entraron en el centro comercial, ya iba gritando y tratando de convencer a su mamá - ayyy noo oww ayyyyy no mamá ayyyyy así no, así nooooo ayyy au auuu ay ayayayyyyy aaaaaaaa, espera oowwww, podemos arreglar esto ayyyyyyy....-

su mamá la llevó directamente al almacén del centro comercial especializado en azotes "Disciplina Total: El mejor sitio para ayudar a controlar los problemas de comportamiento"

- Nooo mamáaa ayy auuu ahi nooo, ayyy auuuu ouchhh, podemos hablar ayyyyyy auuuuu...

- Ya se acabó la época de hablar con usted jovencita, voy a enseñarla a comportarse y a obedecerme de una forma o de otra

- Nooo ayyyy ,mamamaaaa, ayyyyy - decía Andrea avanzando lentamente, con las manos en la cabeza, recibiendo en las nalgas, cuando vío venir a una chica pelioroja de unos trece años en la misma situación, sólo que escoltada por su papá y su mamá y portando una falda verde de azotes. Ver a una chica tan pequeña, y saberse en la misma situación la hizo sentir aún más humillada.

Al llegar a la puerta, mamá le señaló el cartel que decía que debía estar desnuda para entrar, ella pensó en protestar, pero justo entonces, posó sus ojos sobre el llamador y se lo pensó mejor.

Una vez desnuda, su mamá la llevó a palmadas a guardar la ropa y entonces entraron al almacén.

 Hacía muchos años que Andrea no entraba a un almacén de azotes, y ahora estaba entrando completamente desnuda y con la cola ya roja de las palmadas  que había venido recibiendo todo el camino.

Apenas entraron, la mamá de Andrea la dirigió a punta de palmadas a la sección de correas, donde escogió una correa corta y gruesa que de inmediato ensayó en las ya maltratadas nalgas de Andrea.

-ayyyyyyyy- grito Andrea al sentir el primer correazo, saltando y sosteniendo las nalgas con ambas manos, -por favor mami no maaas-.

-Esto es lo que le venía haciendo falta hace mucho a usted jovencita, una lección en respeto y obediencia a su mamá- fue la única respuesta que obtuvo.

Lo siguiente fue una serie de correazos en la cola y las piernas que hicieron a Andrea revolverse tratando de esquivarlos mientras gritaba y lloraba.

Ponga las manos en la cabeza jovencita, dijo la mamá de Andrea sosteniendo el llamador en la mano. 

Al ver esto, Andrea obedeció de inmediato, sintiendo como su mamá la tomaba del brazo y comenzaba a descargar una nueva tanda de correazos en la cola mientras la regañaba.

crackkkk  nuca mas crackkk crackkkk crackkkk me va crackkkk crackkkk crackkk a desobedecer crackkkkk crackkkkk entendido? carckkkk crackkkk crackkkk crackkkkkkkkk

Ayyyyyyyy oooowwwwww ayayayayaaaayyyy no señoraaaaaaa, gritaba andrea mientras trataba de mover le cola fuera del alcance de la correa sin conseguirlo.

La mama de Andrea entonces comenzó a llevarla a correazos hasta la siguiente sección, una donde se vendían los mueblas que servían para apoyar las distintas formas de castigo.

Al  llegar, mientras su mamá buscaba a un dependiente que le ayudara y para su sorpresa escuchó un voz de chica que le resulto familiar gritando "nooo papiiii, por favorrr, no lo volveré a hacer!!! ayyy owww no por favooorrrr, me portaré bieeenn"
 
Cuando ubicó la voz vio a su amiga Paola, acostada en las rodillas de su papá que ensayaba una nueva silla para aplicar nalgadas,  recibiendo una fuerte paliza de palmadas, mientras ella se debatía y pataleaba, con las manos aseguradas a las patas de la silla y una especie de guante de madera adosado a la mano de su papá.

La cola de la pobre chica ya se empezaba a notar morada en la base de las nalgas y la parte superior de los muslos.
 

El correazo que sintió en las nalgas la hizo volver de inmediato a su propia realidad -caminando!!- le dijo su mamá mientras la llevaba hacia un muestrario donde se veían varios aparatos que servían para restringir al castigado.

-Bienvenida- saludó la vendedora, una chica de unos 25 años a la mamá de Andrea, mi nombre es lucía, -¿en que puedo ayudarle?- 

-Gracias, estoy buscando algo que me ayude a mantener a esta jovencita controlada, mientras me pongo al día con los castigos que he debido darle desde hace un par  de años- le dijo la mama de Andrea a la vendedora, haciendo una significativa mirada hacia Andrea que seguía "bailando" en su sitio sin atreverse a bajar las manos de la cabeza. 

-Claro que si- fue la respuesta mientras miraba la estatura de Andrea para calcular que tipo de mueble le serviría, -yo diría unos... ¿19 años?- 

-Exactamente- le contestó la mamá de Andrea mientras comenzaban a seguir a lucía hasta uno de los muebles de exhibición.

-Creo que este sería ideal-, le dijo mientras señalaba un potro cuya altura estaba solo ligeramente por debajo de la cintura de Andrea - tiene ajustes para las muñecas adelante y los ajustes de los tobillos atrás pueden desplazarse para cambiar la posición de las piernas.

De repente Andrea comenzó a sentir un sudor frío que le recorría la espalda de sólo pensar en estar allí atada, durante quién sabe cuánto tiempo, mientras su mamá "se ponía al día" con sus castigos, la vendedora entre tanto continuó su explicación  

-además, se puede levantar aquí- dijo mientras accionaba un pequeño botón que liberó la parte superior permitiéndole convertirse en un espaldar - lo que permite usarlo como asiento para después del castigo, adicionándole esto- entonces tomó un soporte que había estado adosado al frente del aparato colocándolo entre las bases internas convirtiéndolo en el asiento de una silla, - para mejorar la sanción, puede hacerse también así - entonces le dio la vuelta al soporte  dejando el elaborado y repujado diseño que representaba un castillo lleno de detalles apuntando hacia arriba.

A Andrea comenzaron a temblarle las rodillas al ver el aparato, pero sobre todo la cara se satisfacción de su mamá.

-lo mejor de todo-, dijo la chica -es que las mismas correas que sirven para ajustar a la castigada  al potro, sirven para ajustarla a la silla, pues tiene unas aquí,- dijo señalando las que estaban adosadas a donde serían los apoya brazos- exactamente con ese propósito, de manera que la castigada se mantenga en su sitio hasta que se le indique-

-¿Cuánto cuesta?- dijo mamá de Andrea, sintiendo que sería la mejor inversión de su vida.

- No demasiado- contestó la vendedora - además puede pagarla a cuotas si lo desea y si la lleva hoy, le puedo incluir la entrega a domicilio sin costo.-

-Perfecto!!- dijo la mamá de Andrea, - sin embargo, me gustaría ensayarla, si no es problema-

Andrea empezó a sentir pánico, al escuchar eso, y los temblores ya no eran sólo en sus piernas -mami por favor, podemos hablar de esto- comenzó a decir, pero la única respuesta que recibió fue un nuevo correazo en sus nalgas que la hizo saltar.

- claro que sí- le dijo la vendedora - insistimos en que nuestros clientes conozcan bien el producto antes de comprarlo - con esto, cerró de nuevo el potro, quedando listo para recibir a Andrea.

Luego tomó suavemente a Andrea por el brazo y la guió para acostarla sobre el potro - coloca los brazos adelante por favor- le dijo y Andrea, temblando de miedo, pero más asustada de que mamá usara el llamador, hizo lo que le decían.

Al colocar la muñeca de Andrea contra el seguro delantero, este se cerró automáticamente, dejando la muñeca ajustada pero sin presionar demasiado. -esta característica facilita colocar a la castigada rápidamente en posición dijo la vendedora mientras acercaba la otra muñeca de Andrea al otro seguro, que respondió de la misma forma.

Con las muñecas aseguradas, Andrea quedaba inclinada por la cintura, apoyada sobre el estómago y el pecho, pero puesto que la superficie tenía un pequeño declive hacia adelante, la cola quedaba bien levantada con los pies apoyados más en la punta que en el resto del pie.

- Esta correa es opcional,- dijo la vendedora sosteniendo una correa que recorría la superficie del potro de lado a lado, -pero es recomendable sobre todo cuando no están muy acostumbradas al castigo- al decir esto, ajustó la correa en una argolla al otro lado del potro, dejando la cintura de Andrea bien fija a la superficie sin poder moverla.

-luego se ajustan los soportes de las piernas- Dijo mientras  colocaba cada uno de los tobillos de Andrea en un seguro similar a los de las muñecas, uno junto al otro, dejando las piernas cerradas atrás

Andrea sentía como la iban atando poco a poco, sintiéndose cada vez más indefensa y asustada, previendo el dolor que iban a causarle en cualquier momento.

-Otra ventaja del seguro automático, es que puede ordenarle a la castigada que se ajuste ella misma al potro hasta que esté usted lista para proceder al castigo- dijo lucía la vendedora- eso claro, cuando están bien entrenadas a obedecer-

-Parece que usted tiene mucha experiencia con este aparato en particular- dijo la mamá de Andrea con una media sonrisa 

Sonrojándose un poco ella le respondió - de hecho mi papá tiene una de estas y hasta no hace mucho, estuve yo del otro lado de los seguros, así como aún lo están mis hermanas- al decir esto miró de manera muy breve a una chica de unos 15 años atada a un potro similar, en estado de silla de castigo que lloraba silenciosamente unos metros más allá.

-Esta es la utilidad de la característica que le mencionaba - dijo mientras al pulsar un interruptor las piernas de Andrea se separaron lentamente hasta dejar una vista muy clara de todos sus secretos desde atrás.

Esto hizo que Andrea comenzara a llorar de nuevo por la humillación, al pensar que todo mundo podría verla en esa posición.

-Parece muy apropiado- dijo su mamá mientras observaba la posición.

Se agachó junto al aparato y volvió a presionar el interruptor cerrando las piernas de Andrea,  -podría pedirle un favor más- le dijo a la vendedora -por supuesto respondió ella-

- ¿podría ayudarme a seleccionar una vara apropiada?- al escuchar esto, Andrea no pudo contenerse - noooo mamaaaa por favor, por lo que más quieras una vara nooooo, haré lo que seaaa nooo-

Su mamá se acercó detrás del potro y comenzó a descargar la correa corta sobre sus nalgas craaaaackkkkk crackkkkkk crackkkkkkk, - quién le dio permiso de hablar'?- crackkkkk crackkkkk crackkkkkk crackkkkk usted no debería interrumpir a los adultos crackkkk crackkkkk crackkkkk crackkkkkk

Andrea lloraba, gritaba y prometía todo lo que se le ocurría para que su mamá se detuviera, pero ella no parecía dispuesta a parar nunca.

Entre tanto la vendedora había pedido a una compañera que le trajera una selección de varas para el último segmento del rango. Cuando se acercó, la mamá de Andrea paró de usar la correa.

-estas son de la mejor calidad-, le explico la vendedora- y tienen varios niveles de dureza y flexibilidad según el efecto que usted quiera conseguir-.

La mamá de Andrea tomo las varas, seleccionó una más flexible que dura y la sacudió en el aire

Aún a través del ruido de su propio llanto, Andrea, escuchó el silbar de la vara, y su corazón empezó a latir a toda velocidad, con el miedo de sentir ese aparato restallando contra su cola.

No paso mucho tiempo antes de que lo hiciera, pues de inmediato su mamá alineó la vara en su trasero la levantó y descargó el azote de lado a lado de su trasero rápido y con mucha fuerza.

SWISHHHH....CRACKKKKKKK

La sensación que Andrea tuvo fue casi inexplicable, al principio sólo fue el ardor, pero en medos de dos segundos era como si le hubieran puesto una línea de fuego ardiendo en su cola, y al sensación aumentaba con cada momento que pasaba.

AAAAAAAAAAAAAAAYYYYYYYYYYYYYYYYYY gritó Andrea con todo el aire que tenía en sus pulmones, como si no existiera nada más en el mundo.

El dolor aumento durante los siguientes dos o tres segundos y cuando empezaba a nivelarse llegó el siguiente azote justo debajo del primero.

El nuevo incremento del dolor hizo que Andrea no solo siguiera gritando, sino que, a pesar de saber que era inútil comenzara a sacudirse y a luchar contra las ataduras que la mantenían en esa posición  

-si me lo permite- dijo la vendedora a la mamá de Andrea, -¿podría darle un par de consejos?

-si, por favor- le contestó esta

-Para que una vara tenga un máximo de impacto con un mínimo de daño, es buena idea "halar" la muñeca, al finalizar el golpe, así los moretones tardan más en aparecer y el dolor es igual de efectivo

Le hizo una señal a la mamá de Andrea, a lo cual esta respondió entregándole la vara -algo así- dijo alineando de nuevo la vara sobre la cola de Andrea y demostrando la técnica citada

El nuevo golpe, hizo que Andrea casi enloqueciera contra las ataduras, pues era una sensación mucho más corta pero más intensa que los anteriores.

-también hay que tener en cuenta la zona de impacto- dijo la vendedora- esta de aquí es ideal para el uso posterior de la silla de castigo- luego de lo cual asestó un golpe igual al anterior pero exactamente en la línea entre las nalgas y las piernas, haciendo que Andrea gritara con un tono 3 octavas más altas que hasta ahora

-tiene mucha razón gracias- dijo la mamá de Andrea, -además hay un pequeño truco que me enseñaron hace años en un curso-

Entonces conectó de nuevo el interruptor, separando las piernas de Andrea dejando vulnerable el interior de sus muslos

Fue justamente allí, donde le asestó los siguientes dos varazos, con la técnica que la vendedora le había explicado.

El nuevo asalto en una zona sensible antes intocada, hizo que Andrea comenzara a llorar como una niña de 5 años hablando incoherencias y prometiendo (o creyendo que lo hacía pues no era capaz de pronunciar nada con claridad) cualquier cosa con tal de evitar que se continuara con ese dolor insoportable.

Luego de 3 varazos más en cada pierna, que a Andrea le parecieron mil, su mamá cerró de nuevo las argollas, lo que tuvo un efecto que ella no esperaba, al tocar una de sus piernas contra la otra el ardor esa insoportable y se empeoraba si se movía.

A Andrea casi no le quedaban ya fuerzas para llorar y no creía que alguna vez fuera a ser capaz de volver a sentarse de nuevo durante el resto de su vida. Aunque eso no era necesariamente cierto

En ese momento, los varazos dejaron de caer y Andrea sintió como empezaban a soltarle los tobillos primero luego la cintura y por último las manos, para luego ayudarla a ponerse de pie.

Sus piernas casi no la sostenían, y aún permanecer de pie le causaba dolor en la cola por la acción de los adoloridos músculos que se comprimían para mantenerla de pie.

Sus manos se dirigieron de inmediato a su maltratado trasero, pero aún el mínimo roce la hizo desistir de la idea de frotárselas. Entonces vio como su mamá operaba el botón y abría el potro preparando la silla de castigo.

Sus ojos se llenaron de lágrimas al ver a su mamá retirar la decoración frontal e instalarla, con el castillo hacia arriba en el sitio correspondiente al asiento.

Se sentía tan débil y adolorida que no tuvo fuerzas ni siquiera de intentar protestar cuando su mamá la hizo subir al asiento. En el momento en que sus adoloridas nalgas hicieron contacto con el duro y repujado asiento, una nueva oleada de dolor subió por su sistema nervioso hasta su cerebro estallando en un profundo grito de agonía que se escuchó por todo el almacén.

En cuestión de segundos sus tobillos estaban de nuevo sujetos en los soportes, al igual que sus muñecas a los brazos de la silla. Para completar la vendedora le ajusto la correa de la cintura, que desde esa posición era accesible, para que no pudiera separa la cola del asiento.

El llanto de Andrea se renovó, pues el apoyar todo su peso en su dolorida cola contra esa superficie, parecía enviar pulsos de dolor por momentos y no parecía remitir jamás, sobre todo, porque las ataduras de las piernas impedían que distribuyera el peso de ninguna otra forma.

-debería descansar un poco- le sugirió la vendedora a su mamá- mientras permitimos que ella se enfríe- con lo cual la chica y la mujer se dirigieron hacia una de las áreas destinadas para el descanso de los clientes a tomarse un café, dejando a Andrea adolorida, desnuda, sola  y atada a la silla.

Por entre sus lágrimas, Andrea vio a Paola, caminando con dificultad, detrás de su papá, que llevaba aquel aparato aún pegado a su mano e iba hablando con la mamá de paola sobre algún asunto doméstico.

al regresar, la mamá de Andrea venia charlando tranquilamente con la vendedora y traía en la mano (demás de la correa y la vara) un paquete con unos calzones de castigo dentro.

la ropa interior de castigo (boxers para los chicos o calzones amplios para las chicas), eran calzones que le cubrían completamente las nalgas a la castigada y que venían provistos de unas pequeñas piezas de plástico puntiagudo, que se clavaban en la piel de la cola, haciendo muy doloroso el moverse y mucho peor aún el sentarse sobre todo después de una fuerte paliza. 

En el momento en que Andrea vio los calzones de castigo, cayó en cuenta de otro detalle, los jeans que habían dejado en la entrada eran ajustados como una segunda piel, lo cual sería, una muy mala noticia para su cola, si mamá decidía hacérselos poner, y serían inimaginables con esos calzones puestos debajo.

Mamá procedió a liberarla de las ataduras y la ayudó a ponerse de pie, lo cual fue de por si complicado, puesto que la sensación de una pierna al rozar la otra era terriblemente dolorosa.

-póngase esto- le dijo su mamá a Andrea, pasándole un par de calzones de castigo que tenían toda la pinta de calzones de abuela pero con motivos infantiles por fuera y una claramente distinguible abeja que delataba su función a cada lado.

Con manos temblorosas, Andrea obedeció, pues no estaba preparada para soportar más dolor en su cola, y al subírselos, se dio cuenta de que era un talla menos (que era lo usual), por lo cual las piezas plásticas se apretaban firmemente contra las marcas del castigo recibido haciéndola apretar los dientes y los puños parta no gritar.

-tenía razón- le dijo a la vendedora -serán un buen recordatorio de aquí en adelante- a lo que ella contestó con una sonrisa.

Vamos a Casa le dijo mamá a Andrea, y comenzó a llevarla hacia la entrada del almacén. Cada paso que Andrea daba, hacía que las piezas de plástico de los calzones se encajaran más y el dolor del roce de las piernas entre ellas, le obligaba a separarlas causando que caminara de forma bastante graciosa además de dolorosa.

al llegar a la entrada y recoger la ropa, Andrea se arrodilló en frente de su mamá

-mami por favor- le dijo, -no me obligues a ponerme los pantalones, dame otro castigo pero eso no por favor-

su mamá pareció pensarlo un momento y luego le dijo -pero usted fue la que escogió esa ropa para ponerse no es cierto? no quera lucirla en la calle?-

- mami por favor, ya aprendí mi lección, voy a obedecerte en todo y no volveré a desafiarte, pero por favor, ten piedad mamiiii-.

El ver a su hija casi desnuda de rodillas y arrepentida le conmovió un poco el corazón así que le dijo:

-Tiene dos opciones: se pone la ropa y se va caminando conmigo o se va desnuda, pero sola hasta la casa-

Ir desnuda sola por la calle implicaba que cualquier adulto tendría el derecho de castigarla al verla y que podría usar cualquier implemento hasta por 20 azotes o más.

La sola idea de recibir aún una sola palmada más en su pobre cola era insoportable, así que Andrea se levantó y comenzó a ponerse el brassiere  y el top, luego empezó a ponerse el pantalón y al llegar al momento de cubrirse el trasero, tuvo que hacer tres intentos antes de poder subírselo y abrocharlo.

Su mamá la tomo del brazo y la sacó del almacén, lo cual fué una auténtica tortura pues cada paso era un dolor terrible, por los calzones de castigo, el roce del pantalón contra sus piernas castigadas y el esfuerzo que el mismo movimiento generaba.

Pero si de algo estaba completamente segura Andrea, era que su época de rebeldía había terminado.