sábado, 1 de julio de 2017

Juegos Adolescentes

***Algunas de las ideas de este relato, han sido tomadas de autores y caricaturistas del mundo spanko como Dave Mire , Malahide, Jack Cawford, y lurking dragon entre otros. los personajes y las historias, sin embargo son completamente originales, mis reconcimiento y adminración para los autores que inspiraron este relato***

*** Este  relato es una obra de ficción, realizada como fantasía e incluye nalgadas a una adolescente, en ninguna forma condona ni promueve el castigo físico a menores de edad, ni la violencia intrafamiliar. Si no es de su agrado o se siente ofendido por este tipo de contenidos, por favor no continúe leyendo***

Sandra Ramírez era una de las chicas mas lindas del noveno grado, rubia, de ojos azules, piel ligeramente canela un cuerpo delgado y esbelto muy desarrollado para sus 16 años, tonificado y dueña, según decían sus compañeros (y algunas compañeras con abierta envidia) del mejor trasero de su clase y uno de los mejores del colegio.

Sandra adoraba los libros, las películas, salir a bailar, pero sobretodo, adoraba poner nerviosos a los chicos.

Ella se había dado cuenta desde hace algún tiempo (unos dos años que en la adolescencia cuentan como si fueran 20), que algunas actitudes posiciones y formas de hablar, hacían que muchos chicos se sonrojaran y empezaran a tartamudear o a bajar la mirada sin saber donde esconderse.

Esto le divertía muchísimo y le daba una sensación de control que nunca antes había tenido, por eso procuraba causar tanto desconcierto en ellos como podía y los chicos que mas le gustaban eran, claro, los que más fácilmente se dejaban descontrolar.

Uno de ellos era especialmente lindo. Samuel era un chico compañero de clase, tímido de ojos marrones y cabello negro, que llevaba unos lentes que le lucían muy bien, era el mejor en matemáticas y casi no lograba ni sostenerle bien la mirada, últimamente ella había empezado a tener pensamientos sobre él, que hacían que quisiera estar a solas en su compañía.

Así que un buen día, decidió ver si podía lograr quedarse con él a solas, pero, siendo como era él de tímido, sería necesario buscar una buena excusa para lograr quedarse con él y divertirse viéndolo retorcerse con sus avances.

Finalmente se le ocurrió que la excusa perfecta era pedirle que le ayudara con matemáticas, de esa forma podía aprovechar el tiempo antes de que sus papás llegaran a casa y divertirse con él.

Cuando se le acercó y se sentó a su lado, el pobre chico de inmediato empezó a sonrojarse. -hola samy- de dijo en su voz más dulce e inocente.

Al chico empezaron a temblarle ligeramente las manos sin saber a donde mirar, más cuando ella "casualmente" dejo subir un poco la falda del uniforme sobre su pierna

-Quería saber si podrías ayudarme con algo- le dijo mientras trataba de verle a los ojos y él esquivaba su mirada.

-Cla..claro ejem..- dijo el chico cada vez mas sorprendido. -¿co..como puedo ayudarte?-

-Es que necesito alguien que me explique bien matemáticas- empezó ella, no me está yendo muy bien (lo que era cierto) -y no quiero reprobarla.-

Samuel se sintió un poco más tranquilo al estar en un terreno que sentía más familiar -¿cuando quieres que te ayude?- dijo recuperando finalmente su voz

-¿Podría ser esta tarde? ¿en mi casa? - dijo ella con su mirada mas inocente mientras le ponía la mano sobre la rodilla a Samuel

En ese momento, pareció que al él iba a darle un infarto de lo rojo que se puso, el corazón le latía a toda velocidad y parecía que no podía respirar, una de las chicas más lindas del colegio, sin duda la mas linda del salón lo invitaba a su casa y !!!!además le tocaba la pierna!!!!

Samuel hizo todo lo posible por mantener la calma, pero su voz volvió a traicionarlo -s...si cla...claro no hay pro...problema nos vemos allá-

-Si quieres podemos ir juntos- le dijo ella sin retirar la mano de la rodilla y riéndose por dentro al ver las reacciones del chico. -no es muy lejos, te busco a la salida- dijo y completó dándole un beso en la mejilla, que hizo que el chico por poco se desmayara.

A la hora de salida, fiel a su promesa, Sandra fue hasta Samuel para que la acompañara a casa. Al parecer todo el mundo se había enterado o por lo menos la mayoría de los chicos, algunos de los cuales miraban a Samuel con franca hostilidad y otros le hacían señas de buena suerte y de felicitación.

Al parecer los otros chicos lo habían tranquilizado un poco o le habían dado ánimos, pues Samuel se veía un poco más tranquilo, y podía caminar a su lado sin tropezar.

Mientras se dirigían a casa, Sandra empezó a hablarle y, aunque al comienzo él no contestaba más que con monosílabos, poco a poco fue tomando confianza y comenzaron a hablar de cosas del colegio y de sus compañeros.

Al llegar a casa, Sandra decidió que era hora de subirle un poco la temperatura al juego y se quitó el saco del uniforme - ¿que calor no crees? - dijo mientras se sacaba la blusa de dentro de la falda y la anudaba justo por debajo de su busto como había visto en algunas fotos de internet. Luego soltó los primeros dos botones de la blusa dejando a la vista un poco de escote, que si bien no era enorme era bastante llamativo para su edad.

Esto tuvo el efecto que esperaba en Samuel pues al chico le fallaron las piernas y tropezó dando con su maleta (y la de ella que caballerosamente se había ofrecido a cargar) en el suelo de un solo golpe.

Ella rápidamente se acercó a ver si estaba bien y al agacharse para ayudarlo mas de su escote de lo que ella pretendía quedó a la vista de Samuel, que debido a eso casi no es capaz de volver a ponerse en pie.

Finalmente lograron levantarse y él, completamente aturdido, pregunto, donde iban a trabajar. -puede ser en mi habitación si quieres- le dijo ella provocativamente pero al ver lo pálido que empezaba a ponerse y pensando que se iba a desmayar, corrigió - o en el comedor si lo prefieres- esto le devolvió un poco la calma a Samuel  -si será mejor en el comedor - respondió.

Ella fue a dejar las cosas en la habitación, mientras él se sentaba en el comedor y comenzaba a organizar todo para estudiar.

Mientras estaba arriba, no pudo evitar reírse, (con cuidado de que Samuel no la oyera) pensando que fácil era divertirse con los chicos y como podía manipularlos siempre que quisiera, sobre todo chicos tan lindos y tímidos como Samuel.

-Antes de empezar- le dijo al regresar al comedor -quiero que me prometas que vas a ayudarme a estudiar y a pasar la materia, tienes que ser muy buen profe, porque yo soy muy desjuiciada - dijo guiñándole un ojo de manera coqueta

-Te lo prometo- dijo Samuel mientras pasaba saliva al ver el gesto de ella, -Además yo creo que si vas a  hacer algo hay que hacerlo bien- dijo él mientras, con mucha seriedad (o la que puede tener un chico de esa edad) le alcanzaba un block de notas para empezar a escribir. -vamos a empezar por las bases del álgebra te parece? - dijo él - si profe-, le dijo ella con picardía mientras se acercaba a él

30 minutos después, ella pensaba que todo había salido mal, pero no sabía en donde, pues estaba recibiendo una clase de álgebra de verdad, cuando Samuel se puso en plan de profesor, parecía que se lo tomó con más seriedad de la que ella esperaba. Lo peor de todo era que ella de hecho estaba entendiendo cosas, al parecer el tenía talento para explicar.

Aunque ella a veces se inclinaba o le acercaba la mano a la rodilla como antes, él parecía tan concentrado en su tema que no reaccionaba igual.

-Es por eso que si le sumas el cuadrado del primer número, más dos veces el producto de ambos...- estaba diciendo en ese momento Samuel - ¿no te gustaría tomar algo?- dijo ella interrumpiéndolo a media frase y levantándose de la mesa.

-Este..bueno, gracias -dijo él volviendo a la realidad - pero debemos terminar este tema

-Sí sí, ya vengo- dijo ella, mientras iba a la cocina, no sólo para conseguir las bebidas, sino para pensar como podía volver a controlar la situación. y entonces se le ocurrió. Se enrolló la falda en la cintura varios centímetros de manera que le quedaba bastante mas arriba de la mitad del muslo, para ver si así recuperaba un poco de control de la situación; De inmediato volvió al comedor.

-Olvidé los vasos - dijo mientras le daba la espalda y se agachaba deliberadamente a recoger unos vasos del estante más bajo, dejando ver todas sus piernas y buena parte de sus calzoncitos rosa.

Samuel se atragantó con su propia saliva y tuvo un acceso de tos tan fuerte que Sandra pensó que se ahogaría y tuvo que golpearle un poco la espalda para que él volviera respirar. cuando se calmó estaba muy rojo, aunque era difícil decir si era por el acceso de tos o por el espectáculo que acababa de contemplar.

-Tranquilo Samy - dijo ella, voy a traer las bebidas ahora sí, mientras salía disparada con los vasos a la cocina y sintiéndose muy satisfecha con ella misma.

Al regresar con las bebidas, Samuel aún estaba bastante descompuesto, y ella se sentó de nuevo a su lado, sin embargo a los 10 minutos, él había retomado su papel y ella de nuevo sentía que esto no funcionaba, así que , de nuevo en media frase, ella le interrumpió - ¿sabes? eso es como el día en que Carolina estaba con el novio y ....- y comenzó a hablar y hablar do otras cosas mientras el pobre Samuel trataba de interrumpirla, hasta que finalmente  el le dijo -por favor!!! ya basta!!! me pediste que te ayudara a estudiar, y eso intento hacer, yo siempre cumplo mis promesas!!- Su tono la sorprendió y la molestó, sin embargo, vio esto como una nueva oportunidad.

-¿Ah si? y ¿que piensa hacer mi profe al respecto?- le dijo mientras se daba vuelta en la silla, dándole una buena vista de su muslo.

-¿Qu..que quieres decir?- dijo Samuel pasando saliva, mientras recobraba el color rojo de su rostro.

-Pues es muy sencillo, si tu crees que estoy siendo una alumna desjuiciada, ¿no vas a castigarme?- le contestó mientras se acerba a a él seductoramente y lo veía pasar saliva poniéndose aun más colorado.

-Eh.. este....- el chico no sabía que decir en ese momento, nunca había estado en esa situación y se sentía mas nervioso de que lo nunca había estado

-Si no me castigas no creo que vaya a poder concentrarme, aunque bien pensado, tampoco creo que tengas las agallas para controlarme- le dijo súbitamente dándole la espalda

-Yo.. este...- en ese momento algo pasó dentro de Samuel y sintió su orgullo herido por lo cual le contestó - por supuesto que las tengo!!-

-¿Ah si?- dijo ella desafiante -pues vas atener que demostrarlo profe - lo tomó de la mano y lo llevó hasta el sofá empujándolo para que se sentara. luego se inclinó frente a él dándole una buena vista de su escote, ¿y se puede saber como me vas a corregir?

El sentía como empezaban a fallarle los nervios, así que le dijo -voy a darte unas buenas nalgadas- medio esperando que ella se retractara y se fuera o que se enfureciera y lo sacara de allí.

Sin embargo la reacción de ella fue completamente diferente a lo que él esperaba.

-¿En serio profe?- le dijo con una media sonrisa -¿me vas a pegar en mi colita?- con esto se acostó encima de las rodillas de Samuel, boca abajo asegurándose de quedar bien en el centro de sus piernas con las nalguitas bien levantadas para él

Él tragó saliva al ver a esta chica tan hermosa en esa posición y esperando a ver si él era o no capaz de cumplir con su amenaza (cosa que ya no estaba tan seguro de poder hacer como hace un minuto)

-No creo que te atrevas profe - dijo ella muy segura de sí misma - además no puedes pegar tan duro como papá ...lo hacia!... como papá lo hacía! - terminó escondiendo un poco el rostro para que no la viera sonrojarse.

Una vez más  Samuel se sintió desafiado, y algo dentro de él cambiaba por momentos, de manera que levanto la mano y la estrelló contra las nalguitas que tenía dispuestas frente a él

A Sandra la sorprendió que lo hubiera hecho, pero al ver que no usaba fuerza, solo sacudió un poco la cola como para estimularlo a que siguiera.

Luego de 5 o 6 palmadas tentativas, Sandra decidió jugar un poco más con él - si esto es todo lo que tienes profe, no creo que vaya a servir de mucho, además -dijo levantándose la faldita por detrás, -¿no fuiste tu el que dijo que de hacer algo hay que hacerlo bien?-

Samuel sentía el corazón desbocado, sobre todo ahora que tenía ante sí los calzoncitos rosa de la chica  y a ella no parecía importarle lo que él hacía. Y entonces sucedió.

La revelación legó a él como un balde de agua fría, de repente se dio cuenta de que, desde el principio, todo esto había sido un juego de ella para ponerlo a él en una situación comprometida, que sólo estaba tratando de ver hasta donde podía mangonearlo.

Una enorme indignación se apoderó de él, y notó cuenta que estaba en la posición ideal, para hacerle pagar por tratarlo como si fuera una cosa, un juguete con el que podía divertirse.

Sandra repentinamente sintió como Samuel le ajustaba la mano izquierda para sostenerle la cintura y de entonces llegó una fuerte palmada en su nalga derecha con la que no había contado

Plasssssssss

-Owwwww- fue lo único que acertó a decir, antes de que una lluvia de palmadas similares empezaran a caer en sus nalgas sin pausa, cada una igual o más fuerte que la anterior

Plassss plassss plasss plassssss plassssssss

-Owww nooooo sammy, ayyy oye  nooo dueleeeeee-

-Pues es para que seas juiciosa, ¿no dijiste que necesitabas un castigo?  contestó Samuel de manera un tanto sarcástica - como profe mi obligación es corregirte ¿cierto?-

Plasss plasss plasss plassssss plassss

-Ayyy ouch auuuuuuuu, pero no era para tantoooooooo auuu ayyyyy owwww-

- Pues yo creo que sí y creo que es para mucho más - PLASSSS PLASSS PLASSS PLASSSSS PLASSSS

-AYYYYYY NOOOO AUUUU AYAYAYYYYY- decía Sandra mientras pataleaba bien ajustada encima de las piernas del chico que había creído incapaz de cumplir con su amenaza

- ¿aprendiste la lección?- le dijo Samuel mientras detenía las nalgadas

Sandra se sentía furiosa por las nalgadas, sorprendida por la reacción de él y en el fondo un poco excitada por estar bajo su control y de alguna parte entre todo ese torbellino de emociones escuchó su propia voz diciendo

- Vete al demonio!!-

Samuel estaba ya demasiado furioso y demasiado envuelto en la emoción como para detenerse allí, así que simplemente se dejó llevar

- Pues veremos si puedo acabar de enseñártela - y con esto, antes de poder detenerse a sí mismo o pensar lo que iba a hacer, le bajo los calzones dejando el ya enrojecido trasero de la chica completamente al descubierto

Sandra sintió la bajada de su calzones y un escalofrío le recorrió por la espalda, a pesar de todos sus avances con los chicos y lo coqueta que era, nunca ningún chico la había visto desnuda, ni siquiera su cola y ahora Samuel no sólo lo hacía sino que se la veía totalmente enrojecida. La vergüenza, la ansiedad y la excitación se descontrolaron en su interior, con una nueva emoción que se apoderó de las demás. el miedo.

-Noo por favor!!- fue lo único que atinó a decir, en lugar de intentar levantarse o tratar de detenerlo, sólo pensó en pedirle que no siguiera el castigo

-Tu te lo buscaste- fue la respuesta de Samuel que de inmediato reemprendió la lluvia de palmadas sobre el trasero de la chica que se ponia más y más rojo con cada segundo que pasaba.

Sandra pataleaba, se sacudía, suplicaba y lloraba. mientras las palmadas caían inmisericordes en todo su trasero con fuerza, dejando una sensación de quemadura a cada contacto.

-PERDOOONNNNNN - fue finalmente su grito de súplica y, casi de inmediato Samuel se detuvo.

-¿Perdón porque señorita?- le preguntó Samuel

-Perdón por portarme mal contigo en la explicación y no ser juiciosa -

Plassss - ¿porqué más?

-Auuuuuuu- Ella no sabía que contestar así que optó por la verdad -por jugar contigo y hacerte avergonzar-

-Creo que ahora si nos entendemos- dijo soltándola

Ella saltó de inmediato de sus piernas y comenzó a sobarse la cola mientras se paraba en la punta de los pies aún llorando.

Al verla allí llorando y sobándose la cola, Samuel cayó en cuenta de lo que había hecho y empezó a ponerse pálido la pensar en todas las posibles consecuencias para él si ella decidía contarle a alguien lo que había pasado.

Así que se levantó como pudo del sillón y comenzó a irse

- ¿A donde vas? - escuchó que ella le preguntaba

- A casa - fue su respuesta -supongo que ya no quieres saber más de mi ¿cierto?

-¿y porque diablos crees que no? - le respondió Sandra

Entonces se acercó a donde estaba él parado, le rodeó el cuello con los brazos y le dio un profundo y apasionado beso en la boca.

Sin entender porqué, ella se sentía atraída hacia él ahora más que nunca, sentía la necesidad de estar en sus brazos, de sentir su calor cerca de ella.

Samuel (que nunca había besado a una chica antes) respondió al beso lo mejor que pudo, con toda la pasión desbordada que un adolescente puede sentir en tales circunstancias.

Cuando se separaron del beso, un tanto jadeantes, él le dijo, -¿eso quiere decir que quieres que sea tu tutor?-

-claro que no!!- contestó ella. Pero al ver su cara de decepción completó su pensamiento -Que tal mi novio?-


3 comentarios:

  1. Excelente Relato!
    Me encanta ese mundo!
    Me permitirias tomas esa idea del mundo spanko que has creado para hacer colaboraciones?
    Saludos.

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    1. Claro que si!! envíame tus relatos y los publicaré con mucho gusto!!

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    2. Acabo de ler tu blog y me encanta tu estilo, puedes escribirme a juanj622@gmail.com y acordamos detalles, para ponerte como autora en mi Blog

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